Cuarto de crisis

Manejo de crisis

¿La nueva imagen de México?

Joaquin Ortiz de Echavarria

13 Diciembre 2018

Palabras clave con las que inicia la presidencia de Andrés Manuel López Obrador: cancelación del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México; guardia nacional; desaparición de la residencia oficial de Los Pinos; venta del avión presidencial; baja de salarios a los funcionarios públicos. Derogación de la reforma educativa. Una nueva narrativa para un nuevo presidente.

Adiós al Mexican Moment de Enrique Peña Nieto. Adiós a todo lo que huela a peñismo. Adiós a la era del neoliberalismo acusado por López Obrador en su discurso de toma de posesión de gran fracaso económico y generador de corrupción. ¿Cuál es imagen que se está gestando de México en el mundo?

Pobreza y crecimiento. Corrupción y progreso. Libertad y crimen. Así de paradójica es la imagen de México en el mundo. De acuerdo con una investigación publicada con el apoyo del Gobierno mexicano bajo la administración de Peña Nieto y la Universidad Iberoamericana, el país presentaba tres visiones distintas en el extranjero: una dependiente y marginal, una de promesa emergente y otra de exótica y rara. César Villanueva, doctor en ciencia política y coordinador del estudio, señaló durante la presentación del libro que México tiene mucho que trabajar en percepción, pero es más importante atender primero los problemas de fondo, “nada se puede hacer para cambiar la imagen si no cambiamos antes la realidad”.

El reporte La imagen de México en el mundo 2006-2015 recopila más de un millón de piezas informativas que van desde notas periodísticas y opiniones de expertos, hasta tuits y búsquedas de Google. El 31% de la información recabada muestra a un país en vías de desarrollo, con una desigualdad rampante y un Estado de Derecho fallido que se compara solo con naciones como China e Irán. En contraste, otro 27% refleja a las promesas del Mexican Moment, a un país que es líder entre las economías emergentes y que tiene grandes promesas para el futuro. Villanueva señala que la gran sorpresa de la investigación fue que, tras una década de guerra contra el narcotráfico, la percepción de México como un lugar bárbaro y lleno de violencia todavía no cuenta con una presencia importante, pero ya empieza a tomar fuerza.

El tema económico es quizá el que mejor representa la paradoja mexicana. Entre los países latinoamericanos y emergentes, México disfruta de un lugar privilegiado debido a su estabilidad macroeconómica, apertura comercial (es el país con más tratados de libre comercio del mundo) y reformas estructurales que fomentan la competencia. No obstante, es uno de los lugares con más desigualdad en donde el 1% de la población más rica recibe el 21% de todos los ingresos.

Aunque la violencia extrema y las nociones de Estado fallido se han convertido de manera paulatina en un problema para el país, todavía no se han convertido en una imagen preponderante. Sin embargo, el Caso de Ayotzinapa se ha convertido en un antes y después para la relaciones públicas de México.

La desaparición de los 43 estudiantes desencadenó una ola de noticias negativas en los medios de comunicación (nacionales e internacionales) y duras críticas de organismos como la ONU y el Parlamento Europeo. Ayotzinapa no sólo se ha convertido en un símbolo de inseguridad, sino también de la crisis por la que pasa la presidencia de Enrique Peña Nieto.

El “tercer México” del estudio, aquel que domina en el 14% de las informaciones recopiladas, es el exótico, el que expone al folklore como rareza cultural. A pesar de la relativa inocencia de los estereotipos, estos terminan perjudicando al país.

Destaca que la mayoría de los personajes culturales más buscados en Google en los últimos 10 años están asociados con estereotipos como El Chavo del Ocho, Vicente Fernández y Luis Miguel. Estas tendencias no permiten que se conozca la otra cara cultural y moderna del país. De acuerdo con el panel encargado de presentar el libro, la discrepancia de opiniones se debe a que la imagen mexicana está en un periodo de transición. La balanza todavía no se decide si inclinarse por el México marginado, el de desarrollo o el violento.


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