Cuarto de crisis

Manejo de crisis

¿Dónde quedó la paz?

Joaquin Ortiz de Echavarria

11 octubre 2018


Los niveles históricos de violencia derivados del combate contra las drogas, provocaron que en 2017 decayera 10.7 por ciento el nivel de paz en México, en comparación con 2016. Así lo señala el Índice de Paz México 2018, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), que es un centro de investigación independiente y sin fines de lucro. “Hubo más de 29 mil asesinatos, lo cual elevó la tasa de homicidio a 23.8 homicidios por cada 100 mil habitantes”, indica el documento. De acuerdo con el índice, que obtiene sus resultados con base en una metodología propia, 25 de los 32 estados mostraron un deterioro en su nivel general de paz. Sólo Yucatán, Tlaxcala, Campeche, Chiapas, Sonora, Morelos y Colima mejoraron su nivel en 2017 con respecto al año previo. “México tiene ahora la octava tasa más alta de homicidio del continente americano. Preocupa en particular el aumento del porcentaje de homicidios cometidos con armas de fuego”, agrega. En 2017 se iniciaron 24 mil 881 averiguaciones previas por homicidio doloso, la cifra más alta de que se tenga registro.

Baja California Sur fue el estado menos pacífico el año pasado, siendo la primera vez que ocupa el último lugar en los niveles de paz. Desplazó en ese sitio a Guerrero, que fue el estado menos pacífico durante los cuatro años previos.

Según el índice, uno de los factores que contribuyeron a que Baja California Sur ocupara ese sitio fue que su tasa de homicidios casi se triplicó el año pasado. Señala que la lista de los cinco estados menos pacíficos del país se complementa con Guerrero, Baja California, Colima y Zacatecas. En tanto, Yucatán se situó de nuevo como el estado más pacífico de México, seguido de Tlaxcala, Campeche, Coahuila y Chiapas. El informe concluye que no sólo creció la violencia a manos de los grupos de la delincuencia organizada, sino también la delincuencia común y la violencia interpersonal. Un dato importante, señala el documento, es que la violencia intrafamiliar aumentó 32 por ciento durante los tres años previos a diciembre de 2017. El IEP considera importante implementar una estrategia distinta a la “guerra”, sin dejar de presionar a los grupos de la delincuencia organizada. Recomienda también el combate a la impunidad y la confianza en las instituciones. “La guerra contra las drogas no es un objetivo de política pública viable para construir la paz. El incremento continuo de la violencia indica que se requiere una estrategia mucho más amplia”, indicó el Instituto para la Economía y la Paz quien agregó que el impacto económico de la violencia fue 8 veces mayor que la inversión pública en salud. O visto de otra manera, el impacto de la violencia en México, fue de 4.72 billones de pesos, lo que equivale al 21% del PIB nacional. Según el índice, México gasta el equivalente al 1 por ciento de su PIB en seguridad interna y en el sistema judicial, cifra que equivale al 60 por ciento del promedio en países de la OCDE. Otras propuestas del instituto son reducir la corrupción, fortalecer las capacidades institucionales e invertir más en los sistemas de seguridad y justicia, ya que en las encuestas realizadas para el estudio por ejemplo en los casos de violencia juvenil, el 69% de los jóvenes que fueron participantes en un acto de violencia con armas de fuego reportaron que ni los miembros de su comunidad ni la policía local actuaron como respuesta al incidente.


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