Cuarto de crisis

Manejo de crisis

¿Cuántos muertos más? ¿Cuántas fosas más?

Joaquin Ortiz de Echavarria

27 Septiembre 2018


Restos óseos no identificados: miles de pedazos de cráneos, húmeros, fémures, rótulas; huesos largos huesos cortos; cúbitos; falanges; falanginas y falangetas, de quién sabe quién; de quién sabe cómo murió; de quién sabe cómo agonizó o se desangró. Es la historia no contada de esos cadáveres que están y denuncian su verdad desde lo más profundo de una fosa clandestina. Todos muertos; revueltos: sin rostro y tal vez sin que su estructura ósea vuelva a encontrarse en una osamenta propia. Seres humanos que terminan rotos; fracturados y en algunas ocasiones: molidos y triturados.

Solamente entre 2007 y 2016 se han descubierto en el país más de 1,075 fosas clandestinas. De acuerdo con el informe ‘Violencia y Terror, -elaborado y presentado en 2017 por la Universidad Iberoamericana (UIA) y la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos (CMDPDH)- estados como Guerrero, Jalisco, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas concentran una de cada tres fosas encontradas en el país. Por otro lado, Baja California Sur, Hidalgo, San Luis de Potosi y Tabasco han registrado un menor número. En Aguascalientes, Campeche, Chiapas, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, Tlaxcala y Yucatán no se ha encontrado todavía ninguna fosa clandestina. El rector de la IBERO, David Fernández Dávalos, ha explicado que esto no significa "que no haya fosas clandestinas en esas entidades, sino que -de existir- no fueron registradas por los medios de comunicación, o no tuvieron las menciones suficientes para integrarse en el conteo final". También agregó que "las fosas están ahí para ser descubiertas, no para ocultar. No son para guardar un secreto, sino para proclamar que la impunidad se ha enseñoreado de nuestro país".

En sus conclusiones, el estudio dice que la cifra de fosas clandestinas en el país podría ser mucho mayor, debido a que aún no se ha informado sobre ellas. Y así es ya que en 2017 y 2018 se pueden sumar varias más con decenas de muertos adicionales.

De acuerdo con datos publicados por la plataforma informativa Contralínea, el gobierno mexicano reconoce un saldo de más de 280,000 asesinados, 35,000 desaparecidos y 300,000 desplazados, en los últimos 12 años. Para organizaciones no gubernamentales defensoras de derechos humanos las cifras reales son mucho mayores. Los datos oficiales ya son alarmantes. Tal nivel de violencia, con matanzas y desapariciones a lo largo del territorio mexicano, ha requerido de un sistema de ocultamiento de cuerpos. Los perpetradores esconden a quienes victiman para dificultar eventuales investigaciones (lo cierto es que en México ni siquiera se investiga); disimular el número real de asesinatos, y generar más terror (las familias viven en la zozobra y no pueden vivir su duelo porque buscan con vida a sus seres queridos).

Un oficio de la Procuraduría General de la República (PGR) –PGR/UTAG/DG/002853/2018– señala que en México se han encontrado 280 fosas clandestinas desde diciembre de 2006 y hasta enero de 2017. De las 32 entidades de la república, sólo en 13 aún no se han detectado este tipo de entierros ilegales. Es decir, en 19 hay al menos un entierro considerado ilegal.

De esas 280 fosas se han recuperado 784 cuerpos completos y decenas de miles de fragmentos óseos. Desafortunadamente apenas se han podido identificar 274 personas. La gran mayoría de los cuerpos no han recuperado su identidad. Tampoco se ha determinado siquiera el sexo de todos, sólo se sabe que hay 479 hombres y 48 mujeres.

Del mismo documento de la PGR se desprende que en dos entidades federativas se concentra más del 50% de los entierros clandestinos encontrados: Guerrero, con 114 fosas y 311 cuerpos completos, y Tamaulipas, con 51 fosas y 200 cuerpos completos.

La lista continúa con más fosas y cuerpos completos: Jalisco (37 y 75, respectivamente); Morelos (19 y 28); Baja California (16 y sólo fragmentos óseos); Durango (siete y 29); Veracruz (seis y 35); Michoacán (cinco y 14); Estado de México (cuatro y 17); Ciudad de México (cuatro y cuatro); Chihuahua (tres y 54); Oaxaca (tres y seis); Sonora (tres y cinco); Coahuila (dos y uno); Hidalgo (dos y uno); Nuevo León (uno y dos); Aguascalientes (uno y dos); Chiapas (uno y sólo fragmentos óseos), y Zacatecas (uno y sólo fragmentos óseos).

Los estados en los que aún no se han detectado fosas clandestinas son: Baja California Sur, Campeche, Colima, Guanajuato, Nayarit, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Tabasco, Tlaxcala y Yucatán.

Es lamentable saber que los hallazgos de este tipo de entierros continuarán y que generalmente quienes los encuentran son familiares de desaparecidos que, en su desesperación, arañan –literalmente– montes, cañadas, basureros y barrancas.


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