Cuarto de crisis

Manejo de crisis

¿Malos contra buenos?

Joaquin Ortiz de Echavarria

12 Julio 2018


Voces macabras en las morgues denuncian y afirman que los muertos hablan. Y más cuando la violencia alcanza en México cifras récord. En el presente sexenio, del 1 de diciembre de 2012 al 31 de mayo de 2018, fallecieron 181 elementos del Ejército y Fuerza Aérea, durante el combate al crimen organizado. También en los últimos 10 años la Secretaria de Marina Armada de México dio a conoecer que al menos hay 76 elementos caídos en enfrentamientos en 53 eventos en Tamaulipas, Veracruz y Guerrero. Por su parte, la Policía Federal de acuerdo con información de la Comisión Nacional de Seguridad registró -que en el cumplimiento de su deber- 816 elementos resultaron heridos y 362 murieron en los últimos seis años en destacando Michoacán, Chihuahua, Estado de México, Ciudad de México, Tamaulipas y Guerrero.

Aunque resulte obvio los muertos terminan en algún panteón al amparo, respeto y dolor de sus familiares. Pero qué hay de aquellos elementos del ejército, marina, fuerza aérea y policía federal que como consecuencia de un enfrentamiento quedan mutilados; ciegos; invalidos o con un daño psicológico mayor. ¿Quién los atiende? ¿Cómo se reintegran a la sociedad? ¿Qué apoyo tienen, una vez que dieron baja con una afectación permanente? Poco se sabe de su destino.

En los reportes de la Secretaría de la Defensa Nacional se señala que los elementos marciales fueron asesinados durante enfrentamientos, emboscadas o derribos de aeronaves, entre otros hechos.

De acuerdo con la relación de personal fallecido en la aplicación de la campaña permanente contra el narcotráfico y la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, publicada en el sitio web de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el estado con el mayor número de muertos es Tamaulipas con 49 decesos, seguido de Sinaloa con 26, Guerrero con 23, Jalisco, 20, y Michoacán con 16.

Los demás elementos perdieron la vida en los estados de Chihuahua, Baja California, San Luis Potosí, Estado de México, Zacatecas, Durango, Oaxaca, Veracruz, Puebla, Coahuila, Nuevo León, Sonora, Colima y Guanajuato. Fue en 2013 el año en el que se presentaron más muertes con 44 elementos caídos, en segundo lugar está 2017, con 39, y le siguen en el 2014, con 32; 2015, con 31, y 2016, con 24. En diciembre de 2012 hubo 4 muertos, mientras que en los primeros cinco meses de este 2018 se han registrado 7.

Los cargos de los elementos fallecidos van desde soldado, rango más bajo, hasta teniente coronel. La relación especifica que, de las 181 bajas castrenses, 154 pertenecían a las tropas, 25 eran oficiales y dos jefes.

Mientras que en las causas de muerte señala que 96 fueron asesinados en agresiones con arma de fuego; 48 murieron en accidentes automovilísticos (no precisa el contexto en el que ocurrió el evento) y 37 los clasifica en otros motivos, rubro que contempla: ahogado, atropellado, caída, accidente aéreo, agresión, accidente con arma de fuego y hasta arrastrados por la corriente de un río al estar cumpliendo labores.

En la información del área de Operaciones contra el Narcotráfico de la Sedena señala que, en el mismo periodo (1 de diciembre de 2012 al 31 de mayo de 2018) se tienen contabilizados mil 604 heridos, de los cuales 484 fueron por arma de fuego, 966 por accidente automovilístico y 154 por otros motivos que no se especifican.

Se señala que los grupos criminales conforman células de alrededor de ocho delincuentes cada una para realizar las diversas emboscadas en contra de elementos de la Sedena, Armada de México o corporaciones policíacas.

“El número de sicarios que integran una célula delictiva que decide hacer frente a soldados, marinos o policías, se tiene considerado que en cada agresión participan un promedio de ocho delincuentes y, en su actuar, buscan la sorpresa que les permita obtener condiciones de ventaja para asegurar su escape”, apunta el informe.

Los desplomes aéreos han sido otra causa de los decesos del personal militar ya que en 3 años, la Defensa Nacional ha perdido diversas aeronaves y 18 elementos han fallecido en derribos o desplomes de aeronaves oficiales.

En la relación de personal fallecido en la aplicación de la campaña permanente contra el narcotráfico y la Ley de Armas de Fuego y Explosivos del primero de diciembre de 2006 al 1 de mayo de 2018, destaca el clasificado como “ataque por arma de fuego” contra 11 elementos de Fuerzas Especiales, regimiento blindado de reconocimiento, escuadrón aéreo.

Los elementos perdieron la vida, en mayo de 2015, después de que integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) derribaron el helicóptero en el que se transportaban. Y aquí se identificó claramente a los responsables de este atentado. La nave cayó sobre el camino que conduce del municipio Casimiro Castillo a Villa de Purificación, Jalisco.

Los días 14 y 31 de enero de 2014 fallecieron un mayor en Puebla y un teniente en Tamaulipas cuando sus aeronaves fueron atacadas por civiles armados. El reporte no especifica si los atacantes eran de alguna organización criminal.

El 10 de octubre de 2016 un teniente coronel y un teniente murieron en un accidente aéreo. El 9 de diciembre del mismo año, un capitán segundo y un teniente perdieron la vida en Sonora al desplomarse su aeronave. El 28 de noviembre de 2017 en Guerrero pierde la vida un teniente en accidente aéreo, no se especifican los motivos de estos últimos tres accidentes.

La lucha contra el narcotráfico ha sido sin duda la principal razón de las bajas ya que en la detección y erradicación de la amapola en cinco estados del país, se ha desplazado a 115 mil 988 elementos del Ejército y Fuerza Aérea, en las 69 operaciones para ubicación y erradicación de sembradíos de amapola y mariguana. Las investigaciones generadas por inteligencia militar señalan que los estados de Guerrero, Chihuahua, Durango, Sinaloa y Nayarit son las entidades líderes en el cultivo de amapola y procesamiento de goma de opio y heroína.

Con el inicio de la campaña permanente contra la erradicación de sembradíos de amapola, proceso de goma de opio y heroína desde 1976 al 31 de mayo de 2018, mil 42 elementos castrenses han muerto. En decomisos de heroína, del primero de diciembre del 2012 al 31 de mayo del 2018, se han destruido mil 567 kilos de esta sustancia, siendo el 2015 el año con el mayor aseguramiento, con 422 kilos; además, se han destruido 130 mil 359 hectáreas de amapola. nformes del área de Operaciones contra el Narcotráfico de la Sedena, en la lucha contra la siembra de amapola, indican que del 1 de enero al 31 de mayo de 2018 se erradicaron 913 hectáreas de mariguana y 16 mil 137 hectáreas de amapola.


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