Cuarto de crisis

Manejo de crisis

¿Dialogar o no dialogar?

Joaquin Ortiz de Echavarria

12 Julio 2018


Acabar con la violencia. Disminuir la inseguridad. Cerrar la llave de sangre que ha vivido México desde hace muchos años. ¿Quién no está de acuerdo con todas estas afirmaciones? Tal vez el 100% de los mexicanos quieren, queremos un país en paz y con índices de violencia normales. Pero más de 300,000 muertos por eventos delictivos en los últimos 12 años son el reflejo de una sociedad agraviada, harta.

¿Cuál es el camino? Algunas voces apuntan y sugieren que se debe pactar con los criminales; con los narcos; con las bandas delictivas; con los malos y con los malandros. Y si ese fuera el camino: ¿cómo sería? En una sala de juntas se sentarían las cabezas de los cárteles conocidos como los más poderosos y en terminos institucionales el próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador establecería los términos de una pax duradera. Tal vez se pudieran reunir en lo más oscuro de las grutas de Cacahualmilpa para –entre velas y antorchas- construir un pacto; distribuir territorios y en un fuerte abrazo entre delincuentes y emisarios de López Obrador pactar la disminución de la violencia. ¿Es viable todo esto?

Surge una duda. ¿Es el Estado Mexicano tan débil que necesita negociar con quienes han violado la ley y la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, al margen del esfuerzo del ejército, marinos y policias federales? Al revés: ¿son tan fuertes los grupos delcitivos que pueden someter al futuro gobierno de López Obrador?

La respuesta es compleja. De acuerdo con especialistas en temas de seguridad, hoy no hay cabezas visibles de todos los grupos delictivos que operan en el país. El crimen organizado está pulverizado en entidades como Guerrero; Michoacán; Jalisco; Tamaulipas y Sinaloa. Y aunque algunos grupos son más reconocidos que otros, una negociación gremial sería cas imposible. También, comenta a Cuarto de Crisis el experto, se estaría dialogando con delincuentes. ¿Cuánto vale su palabra? “Es un camino peligroso con muchas aristas de alto riesgo”, afirma.

Aún así se ha ventilado en al prensa mexicana que al interior del gabinete de seguridad de López Obrador se pudiera perfilar lo que será su estrategia de mediación con bandas delictivas antagónicas como una de las acciones para lograr la pacificación del país.

Así lo señalo Loretta Ortiz, integrante del consejo asesor de seguridad del presidente electo, al advertir que la condición para construir acuerdos pacificadores con organizaciones criminales provocaría su retiro inmediato del “campo de la ilegalidad”.

Así lo señalo Loretta Ortiz, integrante del consejo asesor de seguridad del presidente electo, al advertir que la condición para construir acuerdos pacificadores con organizaciones criminales provocaría su retiro inmediato del “campo de la ilegalidad”.

La responsable de organizar los foros de consulta sobre la pacificación ha subrayado que la mediación está siendo considerada dentro del marco de medios alternativos de solución de controversias previstos en el artículo 17 constitucional.

Debe vislumbrarse una solución para frenar la violencia entre los grupos delictivos que han proliferado en estados como Guerrero e incluso en la Ciudad de México, y ante este tema Ortiz señaló: “Entre ellos, existen conflictos incluso entre grupos, y lo que se puede ofrecer es la mediación comunitaria, que de hecho ya se está dando; por ejemplo, en el caso de Tepito se actúa a través de esta mediación comunitaria”. Pero, y como se realiza esa mediación acaso con el cacique del barrio. ¿Cómo dialogan los grupos delictivos? Loretta comentó que no hay un facilitador, que solo se presentan algunos integrantes de ambos grupos o de grupos integrados y pues se apela a que haya voluntad para arreglar las controversias.

Podríamos cuestionarnos por ejemplo si así serían las conversaciones o comunicaciones que llega a tener el obispo de Chilpancingo, que de pronto dice que platica con malandros para pedirles que le bajen a los conflictos.

La integrante del consejo asesor de seguridad afirmó que buscarán llegar a una serie de acuerdos para la mediación, siempre y cuando, insistió sean acuerdos de pacificación, e insistiendo que deberán retirarse del campo de la ilicitud. No van a ser acuerdos para llegar a un resultado mientras se metan en actos ilícitos, y también hay que comprender que no será de la noche a la mañana.

Ortiz dejó claro que quienes cometan esos delitos no serán sujetos de amnistía. Como lo ha decidido el presidente, van a ser detenidos y, además, veremos de hacer reformas al Código Penal para tipificar estos delitos, como el de los huachicoleros el de asalto a trenes, entre otros ilícitos que no van a ser sujetos de fianza, porque son actos que afectan a toda la comunidad, a la sociedad en general, y es importante que seamos muy claros, señalo amnistía no significa impunidad” expreso tajante. Reafirmó también que la amnistía tampoco se concederá a responsables de actos delictivos atroces como la trata de niños y de personas, secuestros, homicidios, violaciones ni otros delitos de carácter sexual.

Vale la pena recordar que la ley de amnistía, está destinada a personas que no hayan cometido ningún acto con violencia, esa es la primera acotación; es decir, si cometen algún acto violento ya no pueden ser merecedores a una amnistía. Los receptores de amnistía llegaran a ser menores capturados por el crimen organizado; mujeres forzadas a cometer delitos llamados “delitos por amor”, así como los utilizados para la transportación de armas y drogas o el halconeo, así como campesinos productores o cultivadores de enervantes.

El caminoi es muy largo, pero ciertamente, la comunicación con grupos delictivos más allá de las leyendas urbanas de “otros gobiernos que si pactaban”, es uno los más complicados.


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