Cuarto de crisis

Manejo de crisis

El primer muerto post electoral

Joaquin Ortiz de Echavarria

5 Julio 2018


Con una mayoría abrumadora Andrés Manuel López Obrador ganó las elecciones presidenciales en México. También el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) en alianza con el Partido del Trabajo y el Partido Encuentro Social dominarán la cámara de senadores y también la de diputados. Además, MORENA ganó las elecciones para gobernadores en la Ciudad de México, Chiapas, Morelos, Tabasco y Veracruz.

Elecciones históricas. Sin duda, pero también lo son porque han sido las más violentas en la historia reciente del país: 145 políticos asesinados en el proceso electoral: entre ellos 48 candidatos y precandidatos murieron entre el 8 de septiembre del 2017 y el 30 de junio. Además se registraron 627 agresiones contra políticos; 206 amenazas; 82 agresiones físicas; 57 agresiones con arma de fuego; 52 atentados contra familiares con 50 victimas mortales. Además, 36 asaltos con violencia; 25 heridos por arma de fuego y 21 victimas por secuestro. A estas cifras hay que sumar 351 funcionarios no electos que también perdieron la vida de los cuales había 307 agentes de seguridad. También hay que adicionar al menos 1,000 políticos que decidieron no participar en el proceso electoral para garantizar su seguridad.

Pero la violencia no termina con el conteo de votos de la llamada fiesta de la democracia. La sangre sigue derramandose en una nueva estadística post electoral. Un día después del triunfo de López Obrador fue asesinado Víctor José Guadalupe Díaz Contreras, alcalde de Tecalitlán, Jalisco, por un comando que disparó en su contra al menos en 30 ocasiones; una funcionaria del ayuntamiento que acompañaba al edil también resultó herida. El hecho ocurrió alrededor de las 12:00 horas en la colonia Emiliano Zapata de esa localidad. Según un reporte de la policía, varios sujetos les cerraron el paso y dispararon contra ellos con armas de grueso calibre. Tal vez poco conozcan la trayectoria de Díaz Contreras, joven abogado de apenas 28 años, pero sin duda es la primer víctima del proceso post electoral y del periodo de transición que llevará a AMLO a la máxima silla de la repúblic.

Tal vez en la conciencia de la opinión pública se olvide el nombre de Diaz Contreras, pero lo que no puede seguir sucediendo es que se sumen otras decenas de asesinatos políticos de candidatos recién elegidos simplemente por el capricho y la mano de la violencia del crimen organizado. No puede haber más Diaz Contreras en el país. De ahí que el reto que tiene López Obrador para disminuir los índices de violencia en el país es enorme.

Para la Organización de Estados Americanos en voz de Leonel Fernández, jefe de la misión de observadores de esa institución en el proceso electoral mexicano, las elecciones 2018, federales y regionales del domingo 1 de julio, se desarrollaron de manera exitosa, pero México debe atender el problema de la violencia política. “La misión tuvo conocimiento de que cinco personas fueron asesinadas en Michoacán, Chiapas, Guerrero y Puebla en incidentes posiblemente relacionados a la elección”, dijo Fernández a los medios de comunicación. Además, alertó sobre los altos niveles de violencia, con más de un centenar de políticos asesinados, entre ellos 46 candidatos y precandidatos según los datos oficiales, en los meses previos a los comicios. “Estas –según la OEA-cifras sitúan a este proceso como uno de
los más violentos de la región en los últimos años”. La campaña se ha visto afectada también por otras formas de violencia, como intimidaciones telefónicas y agresiones por redes sociales.

La OEA indicó que “la violencia no tiene lugar en la democracia”. La misión recomendó reforzar los mecanismos de protección para los distintos actores políticos y representantes de la sociedad civil en período electoral y mejorar las capacidades de la policía. La misión de observadores aseguró también que la violencia que se ha registrado en este proceso electoral “no tiene comparación en la región”. El día de las elecciones, en el que desplegó a sus 65 expertos por 25 regiones, “transcurrió con tranquilidad en la mayoría de los estados”, aunque en algunas localidades se produjeron incidentes focalizados de violencia.

Fernández agregó que los observadores “reprueban firmemente la violencia en el marco del proceso electoral y hace un llamado a que estos hechos se esclarezcan y se sancione a los responsables”. A los asesinatos y agresiones físicas se le suman aquellas intimidaciones que se han registrado contra candidatos, “con el fin de que renuncien a su candidatura”. Para la OEA es clave que el tema de la violencia sea abordado con seriedad para evitar que se repita en el futuro”, remarcó el jefe de misión, quien recordó que las cifras de homicidios de 2017 fue la más alta de las dos últimas décadas.

Pese a esto, algunos actores políticos manifestaron a la misión su preocupación “por el posible ingreso de dinero de origen desconocido y no reportado a la campaña”, lo cual “podría distorsionar la equidad de la competencia”, comentó Fernández. Esta es la cuarta misión que la OEA despliega en México, tras haber observado las elecciones en 2009, 2012 y 2015.

Resulta estratégico, impresincible, que en el periodo de transición que inició el 2 de julio, López Obrador coloque en primer lugar el combate al crimen organizado. Los indicadores están ahí para que disminuyan: 25,000 mexicanos al año asesinados; más de 900 secuestros por anualmente; miles de extorsiones mensuales; más de 30,000 desaparecidos y el agravio de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. A esto hay que sumar 43 periodistas muertos y al menos 25 sacerdotes. El tiempo ya corre en contra de la futura administración de López Obrador y es justamente el tema de seguridad nacional e interna donde su narrativa ha sido generalista y poco especifica.

No hay claridad y los muertos se siguen sumando.

Foto de: nayaritenlinea.mx


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