Cuarto de crisis

Manejo de crisis

¿Urnas: electorales o funerarias?

Joaquin Ortiz de Echavarria

14 Junio 2018


Voces apocalipticas anticipan escenarios dantescos de violencia en México si no gana Andrés Manuel López Obrador: violencia; bloqueo de carreteras; afectación de instalaciones estratégicas; escasez de combustibles; cortes de energía eléctrica; desabastecimiento de gas y gasolinas; quema de camiones: linchamientos y caos. Las farmacias se quedarán sin medicamentos; los supermercados sin alimentos; y las telecomunicaciones se podrían colapsar y por ende el acceso al mundo del internet.

Pero esa violencia ya está en México. Más de 110 políticos asesinados entre septiembre del año pasado y junio del 2018. Al menos, 25,000 muertos cada año por situaciones vinculadas a eventos delictivos; más de 900 secuestros por año; cientos de extorsiones al día; miles de millones de pesos ingresan a la economía por concepto de lavado de dinero producto del crimen organizado. Más de 43 periodistas asesinados en el mandato de Enrique Peña Nieto y alrededor de 25 sacerdotes también muertos por delincuentes. ¿Qué podría suceder en el país peor que esto?

La respuesta se de terror: que bajo el nuevo gobierno de quién sea: los índices de violencia sigan subiendo. También que los criminales sigan asesinando políticos hasta encontrar alcaldes, presidentes municipales; ediles y diputados locales a modo. Asimismo, que los cárteles mantengan su posición de poder; influencia y control en un mayor espacio territorial. Todo esto ha deteriorado al país en muchos sentidos.

Por ejemplo, el crimen también ha elevado los gastos logísticos y los ha convertido en un obstáculo primario para que México se convierta en la plataforma logística de América Latina, alertan empresarios de la Canacar, de acuerdo con información de El Economista.

El robo al autotransporte de carga ha llegado a niveles “alarmantes” que están impactando la cadena logística. Un estudio del sector privado concluye que los costos de la inseguridad sumaron $92,499 millones de pesos durante el 2017, por lo que es urgente realizar un trabajo coordinado con las autoridades para combatirlo.

“México es un país con una posición geográfica muy importante pero que no podemos catapultar por una sencilla razón: los costos logísticos se han encarecido por la administración de riesgos; quién no ha conseguido pólizas en sus renovaciones (de unidades) de hasta 120%, los deducibles de 5% al robo se van a 30%, y cuidado si son nocturnos, porque se nos van más para arriba”, comentó el presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), Enrique González.

Durante su participación en el XVIII Foro nacional de transporte de mercancías, recordó que el robo al autotransporte se incrementó 117% en los últimos tres años a 10,230 incidentes y que entre enero y febrero les reportaron 975 robos, 750 de ellos con extremada violencia a los conductores.

Alimentos y bebidas, combustibles, químicos, materiales para la construcción, electrodomésticos, electrónicos, alcohol, ropa y calzado son los productos que más interesan a las bandas delictivas que operan principalmente en el Estado de México, Puebla, Tlaxcala, Michoacán, Jalisco y Morelos, que son las entidades federativas donde se reporta el mayor número de incidentes reportados del país.

De los $92,499 millones de pesos de costos de la inseguridad en el sector —que equivalen a 14% del Producto Interno Bruto del sector de autotransporte en México el año pasado—, 90% son directos, prevención, el delito mismo (camión, mercancías) y la persecución y seguimiento de los hechos, por lo que Muñoz se preguntó: “Imagínense cuántos camiones podríamos comprar, cuántas carreteras construir o modernizar, pero hoy es un costo que no agrega valor a la cadena de suministro”.

La violencia ya llegó y esperemos que no para quedarse.


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