Cuarto de crisis

Manejo de crisis

¿Candidatos sin rumbo?

Joaquin Ortiz de Echavarria

26 Abril 2018


Cuando una política pública aterriza en la mutilación y en el moche de las manos de los ladrones que roban y asesinan, algo no está funcionando. Y menos cuando el llamado “Bronco”, lo propone en un debate presidencia transmitido a nivel nacional. ¿Perdidos? ¿Ignorantes? ¿Fuera de realidad? ¿Inconscientes? Pareciera que así están los candidatos a la presidencia de la República Mexicana, cuando en sus propuestas para combatir al crimen organizado, pareciera que no tienen sentido.

Y más ante los terribles asesinatos de los tres estudiantes de cine que posteriormente fueron disueltos en ácido sulfúrico en Jaisco. Las nombres de Javier Salomón Gastélum, Daniel Díaz y Marco Ávalos, son apenas un brutal recordatorio de la barbarie de las actividades del crimen organizado. También, casi al mismo tiempo, un video de varios policías estatales de Guerrero que fueron masacrados por delincuentes que circuló por redes sociales apunta de la misma forma en la misma dirección. La violencia está minando la seguridad interna y la seguridad nacional.

En términos globales, entre enero y marzo, el homicidio doloso aumentó 15 por ciento en el país con respecto al mismo periodo de 2017, al pasar de 5,673 carpetas de investigación a 6,553. El Comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales, afirmó que uno de los factores internos que contribuyeron al aumento de la violencia es la falta de continuidad de las políticas de seguridad. Por eso cae casi en la anécdota y en el chiste algunas de las propuestas de los candidatos presidenciales durante el debate del 22 de abril: están completamente divorciadas de la realidad.

Andrés Manuel López Obrador afirmó ese día que la amnistía que propone no significa impunidad y que se deben atender las causas que originaron la inseguridad y la violencia: combatiendo la pobreza. Casi en tono celestial, dijo que convocará a expertos para definir como se aplicará la amnistía y que invitará al Papa Francisco. Y trató de justificar su estrategia diciendo que durante su administración como Jefe de Gobierno se redujo el secuestro en 38%.

Por su parte, Ricardo Anaya se pronunció por dejar al ejército y a la marina en el combate al crimen, hasta no tener policías más preparadas. Su estrategia de seguridad implicaría desmantelar grupos criminales y no sólo capturar a sus líderes; duplicar el tamaño de la Policía Federal y certificar a todas las policías.

En este sentido, José Antonio Mead dijo que creará un código penal único en los primeros 100 días de su gobierno. Formará una agencia de investigación especializada y cuadruplicará la capacidad de investigación del Estado. Coincidió en la propuesta de Anaya, respecto a mantener a las fuerzas armadas en las calles.

Asimismo, Margarita Zavala propuso fortalecer a la policía y crear una agencia de investigación. Comentó que hará lo que se tenga que hacer para que no haya impunidad, incluyendo: mantener a las fuerzas armadas en las calles; combate al feminicidio y a la trata y desaparición de personas; así como eliminar la violencia a través de los valores.

Pero en el colmo del absurdo Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, amenazó: “hay que mocharle las manos a quien robe”. Vaya amputarles las manos a los ladrones. Y además de la estrategia de carnicería prometió crear la primera Policía Cibernética de México y un FBI nacional que dependa del presidente. Pidió mejorar las condiciones de las policías y militarizar las preparatorias, es decir, que el ejército vaya a las escuelas a dar clases.

Pero la calle, las propuestas de todos los candidatos se quedan cortas, muy cortas. Durante el primer trimestre del año, los homicidios dolosos tuvieron un mayor crecimiento en los estados de Nayarit, Quintana Roo, Guanajuato, Aguascalientes y Tamaulipas, todos ellos con gobiernos emanados del PAN o del PAN y el PRD.

Un análisis del denominado Semáforo Delictivo destaca el aumento de este delito en 19 entidades en comparación con el mismo periodo del año pasado, y también se incluye a Baja California, Puebla, Querétaro y Veracruz, entidades igualmente gobernadas por el blanquiazul. En Nayarit, que es gobernado por el panista Antonio Echevarría, el homicidio se disparó 386 por ciento, al pasar de 22 casos en el primer trimestre de 2017 a 107 en el mismo lapso de este año. "Nayarit ha tenido un incremento bestial en el tema de homicidios", sentenció ayer Santiago Roel, director del Semáforo Delictivo, al presentar el informe.

Quintana Roo, bajo administración de la alianza PAN-PRD, tuvo un aumento de 134 por ciento; en Guanajuato, los asesinatos intencionales se dispararon 114 por ciento; en Aguascalientes, 91 por ciento, y en Tamaulipas, 76. De las entidades con aumento de violencia, nueve son administradas por panistas y otras ocho gobernadas por el PRI: Chiapas, Colima, Guerrero, Jalisco, Oaxaca, San Luis Potosí, Tlaxcala y Zacatecas. Así las cosas, la violencia se acumula y cada vez está más cerca de la población civil: mujeres, ancianos, niños, estudiantes son victimas de una oleada de actos delictivos que pareciera no tener fin. Y las soluciones tampoco están a la vista. Ultima llamada de atención.

Homicidios dolosos entre enero y marzo:

 

2017 2018
Aguascalientes 11 21
Nayarit 22 107
Quintana Roo 50 117
Tamaulipas 22 107
Guanajuato 258 552

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