Cuarto de crisis

Manejo de crisis

Solamente dos pasos

Joaquin Ortiz de Echavarria

01 Marzo 2018


“Solamente dos pasos”, así describió un experto en inteligencia y temas delictivos lo cerca que están las drogas de millones de mexicanos. Mota; piedra; coca; bomba y tachas, son algunas de las drogas que integran el menú de cientos de miles de narcomenudistas que están solamente a dos pasos de un cliente, por ejemplo, en un bar o en un restaurante de lujo.

Meseros, cadeneros, guardias, taxistas, conductores de camiones, son algunos de los conductos que le acercan la droga a sus clientes. Puede ser en antros, bares, restaurantes o entregas a domicilio. La red que se extiende a nivel nacional de distribución de droga siempre está cerca de los sitios de consumo que son miles. Los narcomenudistas llegan en motocicleta; caminando o entregan a domicilio la drogra que el cliente solicite a cualquier hora del día.

Miles de millones de dólares perfilan un negocio que, además de adicciones, genera violencia, sangre y muerte.

Por ejemplo, la balacera ocurrida en las inmediaciones de la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM el pasado viernes 23 de febrero, dejó como saldo dos hombres muertos, de 20 y 29 años, quienes, de acuerdo con el rector Enrique Graue, no eran parte de la comunidad universitaria, sino personas vinculadas con actividades de narcomenudeo.

El consumo es un hecho. Y quienes producen, comercializan y distribuyen la droga, forman parte de una industria que parece no tener límites.

¿Hay solución? El propio rector de la UNAM ha dicho que se debe cambiar el plan contra el narco y debatir el uso lúdico de la cannabis. De acuerdo con Animal Político las muertes en la UNAM están ligadas a una riña relacionada al narcomenudeo. De acuerdo con el procurador capitalino, Edmundo Garrido, los dos fallecidos acudieron al lugar de los hechos para comprar drogas.

En conferencia de prensa, Garrido Osorio señaló que testigos de los hechos refirieron que los dos compradores tuvieron una discusión con un presunto narcomenudista, quien les disparó y posteriormente huyó del lugar. El procurador apuntó que el fallecido de 29 años contaba con antecedentes penales. Afirmó que los hechos están relacionados con “bandas que están alrededor de Coyoacán, por la zona de Santo Domingo”, por lo que, dijo, “no tienen nada que ver con Tláhuac”.

En este contexto suena a ironía la declaración del pasado 7 de febrero, cuando el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, dijo que Tláhuac es la única delegación en la que existe un problema de narcomenudeo en la capital. La realidad dista mucho de los dichos de Mancera. La droga se distribuye a un lado de la Cruz Roja Mexicana; del parque deportivo Arturo Mundet; en las universidades; a las afueras de escuelas y colegios. Vaya: en todos lados; en toda la ciudad y en todo el país.

De acuerdo con un experto de materia policiaca, las autoridades saben y conocen a los narcomenudistas; su estructura de operación y distribución, pero no hacen nada por desmantelar estos grupos delictivos. “Hay demasiado dinero de por medio”, comentó a Cuarto de Crisis.

Los números parecen no desmentir al especialista. De acuerdo con el procurador, entre enero de 2017 y febrero de 2018, apenas han sido detenidas 29 personas en las inmediaciones de Ciudad Universitaria por hechos vinculados con la compra y venta de drogas, particularmente mariguana y cocaína.

Estudiantes y académicos de la UNAM criticaron este lunes las medidas de seguridad y la respuesta que han tenido las autoridades universitarias ante las denuncias de actividades criminales dentro de los planteles, reportó el diario Reforma.

En conferencia de prensa, los miembros de la comunidad universitaria agrupados en la Juventud Revolucionaria-GAR, en las Juntas Defensivas Universitarias y en la Liga Estudiantil Democrática, criticaron la decisión de las autoridades de la UNAM de poner rejas en “zonas vulnerables” de Ciudad Universitaria.

Los estudiantes acusaron que la restricción de los espacios en el campus, la solicitud de credenciales y los enrejados instalados en Ciudad Universitaria están “lejos de acabar con el problema que Rectoría pretendía resolver” y las calificaron como “estrategias de control, pero no de seguridad”, y llamaron a la comunidad universitaria a debatir soluciones.


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