Cuarto de crisis

Manejo de crisis

Infraestructuras críticas frente a un desastre

Joaquin Ortiz de Echavarria

28 Septiembre 2017


La diferencia entre ubicar a una persona atrapada en los escombros de un edificio colapsado es que su teléfono celular funcione. La diferencia entre la vida y la muerte de una víctima por un terremoto, puede ser que el radio del rescatista tenga señal.

Por ello, uno de los aprendizajes más valiosos de los dos sismos que han golpeado a México en las últimas semanas se ha dado en el terreno de la tecnología, telecomunicaciones y comunicación digital. Tomando en cuenta que en ambos temblores se mantuvieron operando plataformas como Facebook, Whatsapp, Twitter y otros medios de vinculación digital, fue posible que millones de mexicanos encontraran a sus seres queridos e incluso se comunicarán desde los escombros donde estuvieron atrapados, como fue el caso de varias personas en el edificio colapsado en las calles de Medellín y Álvaro Obregón en la Ciudad de México.

El tráfico de las comunicaciones digitales se ha convertido en una de las piedras angulares de la vida diaria de millones de personas en el mundo y más en un desastre. Algunos datos: a nivel mundial, los usuarios de dispositivos conectados a Internet generan por minuto más de 1,736 trillones de bytes de datos, lo que equivale al envío de más 3 trillones de mensajes de Whatsapp, así lo dio a conocer José Luis Friebel, Director General de Datacenter Dynamics (DCD) para España y Latinoamérica, durante la conferencia La Transformación del Data Center en la Era del Icloud.

A nivel global hay más de 3 mil 500 millones de usuarios de Internet, lo que representa casi la mitad de la población mundial, y sólo en el rubro de dispositivos móviles se producen 7,600 millones de conexiones a la red, de acuerdo con datos de DCD. En este sentido explicó que en México hay 70 millones de internautas, con lo que su penetración llegó al 63% de la población, en tanto que el tiempo promedio que los mexicanos permanecen conectados a la red es mayor a 8 horas.

Durante el desastre el número de horas aumentó considerablemente y las redes civiles de telecomunicaciones no colapsaron. De ahí que la protección de las redes, los llamados centros de almacenamiento de datos y los nodos de interconexión tanto de computadoras, tabletas y otros dispositivos móviles hoy más que nunca es un tema estratégico a nivel país, gobierno, empresa y también familiar. Actualmente el 30% de la inversión en la implementación de un centro de datos se destina a la seguridad y prevención de riesgos ante contingencias, tales como sismos y otros fenómenos naturales, coincidieron expertos durante la conferencia Riesgo Sísmico en los Data Centers, celebrada en el marco del congreso DCD México 2017.

Garcerán Rojas, Presidente de PQC, firma de ingeniería enfocada a entornos críticos, destacó que debido a la planeación que hay previo a la instalación de los data centers, los daños en los centros de datos de México fueron mínimos tras el sismo del 19 de septiembre. El directivo explicó que la inversión que se realiza en la puesta en marcha de un data center, que es muy alta, debe ser directamente proporcional a las medidas de seguridad que se contemplan para preservar la seguridad del inmueble, incluso ante contingencias ambientales.

Detalló que tras un terremoto, la primera falla en los data center suele ser la falta de suministro eléctrico, por lo cual es fundamental mantener el funcionamiento de los Sistemas de Alimentación Interrumpida (UPS, por sus siglas en inglés), las baterías y los generadores además de contar con redundancia de los sistemas eléctricos.


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