Cuarto de crisis

Manejo de crisis

El cambio climático llegó para quedarse

Joaquin Ortiz de Echavarria

14 Septiembre 2017


El cambio climático llegó para quedarse. El daño a la infraestructura: carreteras, tendidos eléctricos, telecomunicaciones, edificios y casas, cada vez más cae en el terreno de lo catastrófico. Más allá del dolor de las familias afectadas cuando pierden su patrimonio, las pérdidas ocasionadas por el efecto de un huracán o un terremoto son multimillonarias. Cientos de miles de pesos se tendrán que sumar para reconstruir las casas y calles afectadas en Oaxaca, Chiapas y Tabasco. Millones de pesos en ayuda. Miles de millones de pesos en daños. Y otros muchos más en el proceso de reconstrucción.

Cada vez hay más fenómenos naturales y el costo de recuperación es incalculable. Solamente la afectación del terremoto del pasado siete de septiembre alcanza 50,000 casas; 1,000 escuelas; 98 muertos, y más de 2.5 millones de afectados, además de más de 130 toneladas de ayuda. Asimismo, hay que destacar que van 1,600 réplicas del terremoto.

En los últimos años, el cambio climático provocado por la explotación de recursos naturales y la actividad humana en general ha traído consecuencias evidentes en la temporalidad y eventualidad de los fenómenos naturales. Cada vez más, estos fenómenos surgen con mayor fuerza y provocan daños desastrosos en el patrimonio y vida de las personas.

México, como un país con una ubicación geográfica particular, es también afectado por este tipo de siniestros. Si tomamos en cuenta, además, que en el país se presentan alrededor de 23 ciclones tropicales en los meses de mayo a noviembre de cada año, el riesgo del daño a patrimonio y vidas humanas se incrementa considerablemente. De hecho, los giros que más sufren daños son las casas habitación con un 70% del número total del siniestros presentados.

De acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), menos de 5% de los hogares mexicanos están asegurados. De ese porcentaje, las viviendas aseguradas contra sismos es menor. Cifras de la misma institución establecen que, aproximadamente, por ocho pesos diarios puedes tener asegurado tu patrimonio. Mitos por los cuales no se aseguran las viviendas:

Es muy caro: El costo de asegurar una vivienda (el terreno no es asegurable) depende de varios factores como ubicación, metros de construcción, acabados, valores considerados, riesgos y coberturas, pero en todos los casos su costo es bajo en proporción con la protección obtenida. Así algunos de estos servicios pueden llegar a cobrar 5,000 pesos anuales.

El riesgo es mínimo: Mucha gente cree que solamente cubre al edificio y creen que las probabilidades de destrucción son muy bajas. Pero las estadísticas y experiencias recientes dicen lo contrario y confirman que además de la incidencia de accidentes caseros, México es un país propenso a desastres naturales.

Todo está cubierto: Los seguros de vivienda solo cubren los impactos físicos al inmueble y a sus contenidos, hasta el límite de las sumas consideradas. La reparación de daños a terceros se realiza según la selección de coberturas estipulada en la póliza. Esto quiere decir que hay exclusiones o situaciones en las que el seguro no aplica; por ejemplo, falta de mantenimiento, daños intencionales, uso diferente al de casa habitación.


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