Cuarto de crisis

Manejo de crisis

¿Existe la verdad?

Joaquin Ortiz de Echavarria

24 Agosto 2017


Rumores. Información falsa. Confusión. Desconcierto. Fake news. Bad media. Son algunas de las palabras con las que, millones de consumidores de noticias en el mundo y en México, tienen que escuchar y dilucidar entre lo que es verdad y lo que no lo es.

¿Cuál es la lógia de la información falsa? Similar a la estructura de un rumor. Aquí algunas de sus características. Primero: suena real; lo dice alguien que sabe, contiene ciertos elementos que confirman su veracidad –datos, documentos, grabaciones, videos- y en mucha ocasiones se da en el contexto adecuado. En esta lógica de la desinformación el mundo está al revés. De ahí que la estrategia y la forma de combatir las llamadas fake news se ha convertido en una especialidad tanto en la detección del origen de la información falsa, como en la gestión de las consecuencias y el impacto que tiene en la reputación del agraviado.

Eduardo Sánchez, vocero del presidente Enrique Peña Nieto, tachó de absurdo ligar el caso de corrupción de la empresa brasileña Odebrecht con la la campaña presidencial. Dijo que son falsos y sustentados solamente en la mala fe los señalamientos respecto a que supuestos sobornos entregados a Emilio Lozoya, por parte de Odebrecht, hubiesen llegado a la campaña del entonces
candidato Peña Nieto.

"El posicionamiento de nosotros a esta imputación que ha hecho un reportero respecto a la posibilidad de que este supuesto soborno, y subrayo lo de supuesto, hubiera ido a parar a la campaña del entonces candidato Enrique Peña Nieto. Se trata de una versión carente de profesionalismo, absurda, es falsa y solamente está sustentado en la mala fe de quien la formula", aseguró el vocero en varias entrevistas con periodistas mexicanos.

Por su parte, Emilio Lozoya Austin, ex director de Petróleos Mexicanos (Pemex), anunció que demandará a quien corresponda por daño moral y otros, ante los señalamientos y acusaciones “sin fundamento, que deberán probar con hechos”. Acusado de recibir millones de dólares también por parte de Odebrecht para ayudarles e influir en la asignación de contratos que les favorecieran en Pemex, Lozoya tendría que demostrar la falsedad de las acusaciones.

En redes sociales dio a conocer dos publicaciones en las que aseguró que “jamás ha participado en actos de corrupción”. “Esta tarde le he pedido a mis abogados que procedan a demandar a quien corresponda, por daño moral y otros, ante una serie de señalamientos y acusaciones sin fundamento, que deberán probar con hechos. Expreso mi mayor rechazo a la impunidad con la que se conducen quienes hacen acusaciones sin sustento”.

En ese sentido negó “categóricamente las imputaciones y la información que hace referencia a supuestos actos de solicitud y/o recepción de sobornos directa o indirectamente por mi parte a la empresa Odebrecht o a sus funcionarios” La información difundida, añadió, carece de prueba documental alguna, y “relata una historia absolutamente falsa, dolosa e inexistente de principio a fin, sobre supuestos hechos en los que participé, y empresas con las que supuestamente tengo relación”. Lamentó que “esto se lleve a chismes y acusaciones sin fundamento ni prueba”.

También destaca la investigación sobre vínculos a narcotráfico y lavado de dinero que ha hecho el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en combinación con la Procuraduría General de la República (PGR) contra el futbolista Rafael Márquez y el cantante Julión, quien se habría tomado una fotografía –selfie- con el presidente Enrique Peña Nieto, unos días antes de que el escándalo fuera público el nueve de agosto. También Márquez y el Julión salieron a la arena pública a defender su posición y negar las imputaciones del Gobierno de Estados Unidos.

¿Verdad o mentira? ¿Cierto o falso? La realidad es que la suma de los elementos que se han colocado en la mesa de la opinión pública contra Lozoya Austin Rafa Márquez y el Julión; además de otros muchos ejemplos más como fue el caso de OHL, el supuesto alcoholismo de Felipe Calderón Hinojosa o aquel viejo rumor de que el agente de la Drug Enforcement Agency, Enrique Camarena Salazar, está vivo y se transmutó en testigo protegido en Estados Unidos, hacen necesaria una reflexión seria sobre el valor y la veracidad de la información que se está consumiendo.

Así lo comentó el vocero presidencial. “¿No tendría que investigarse antes de negarse el señalamiento? Es absolutamente falso. De ninguna manera llegó dinero ilegal a la campaña de Enrique Peña Nieto. Esto está más que aclarado. Es importante destacar que en su oportunidad la autoridad competente fiscalizó los gastos de campaña del entonces candidato y resolvió que los recursos se obtuvieron y se ejercieron conforme a la ley”. Pero el golpe mediático está como una especie de veneno que corre de boca en boca. Tal vez hay quien esté de acuerdo con una juez de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México que de plano le ordenó a la PGR suspender cualquier información relacionada con Rigoberto Salgado Vázquez, jefe delegacional en Tláhuac. La juez determinó a la PGR detener las filtraciones por parte de la dependencia a los medios de comunicación sobre operativos, detenciones, actuaciones e investigaciones que tengan que ver con el morenista.

Salgado está siendo investigado para saber si tiene vínculos con Felipe de Jesús Pérez Luna, alías El Ojos, presunto líder de una célula en Tláhuac, abatido el 20 de julio por fuerzas de la Marina Armada.

¿Es necesario proceder jurídicamente en cada filtración que agravie a una persona o a una institución en los medios de comunicación? ¿Cuál es la receta –si la hay- para contener está epidemia de información falsa, rumores, acusaciones y denotaciones que tocan a la puerta de presidentes, deportistas y cantantes? Ojalá que cada caso se pudiera llevar hasta sus últimas consecuencias, que se pudiera analizar cada componente de la construcción de la información falsa, cada video cada grabación y casi, en la fantasía, qué hubiera consecuencias.

¿Lozoya Austin es culpable y corrupto como se le acusa? ¿Los documentos y transferencias financieras que sustentan la acusación son verídicos? ¿Alguna vez se podrá saber la verdad? ¿Qué es la verdad? ¿Existe la verdad? No hay respuestas como tampoco, aparentemente, verdades verdaderas o únicas.

¿Usted lector de Cuarto de Crisis, qué opina?


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