Cuarto de crisis

Manejo de crisis

Danza de los millones de pesos

Joaquin Ortiz de Echavarria

25 Mayo 2017

 

Cada año, entran y salen de México flujos de dinero ilícito por alrededor de $150,000 millones de dólares. Principalmente son seis delitos los que alimentan este trasiego multimillonario de recursos: narcotráfico, venta ilegal de armas, contrabando, evasión fiscal, facturación fiscal fraudulenta y robo de recursos públicos. Lo anterior se revela en la carpeta informativa estructuras financieras del crimen organizado, fechado en febrero de 2017 y elaborado por el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP) de la Cámara de Diputados.

El documento, preparado por el investigador José de Jesús González Rodríguez, señala también otras actividades de la delincuencia organizada que desde México contribuyen a aumentar el capital de la mafia trasnacional: robo de combustible, falsificación de fármacos, electrónica y cigarros, tráfico de órganos humanos, trasiego de fauna silvestre, pesca ilegal o no declarada, tala y trasiego de maderas preciosas, tráfico de diamantes y piedras preciosas, trasiego de oro, minería ilegal, y tráfico de arte y bienes culturales. A éstos se suman los más recientes delitos de la ciberdelincuencia organizada: robo de identidad y pornografía infantil.

El nivel de los flujos de dinero ilícito que circulan por México: -se generan, ingresan o salen- hace de este país el más afectado de todo el hemisferio occidental. A nivel mundial, por encima de la República Mexicana sólo se encuentran China y Rusia. De América, el segundo lugar es Brasil (sexto a nivel mundial), el tercero Costa Rica (décimo cuarto global), el cuarto Panamá (décimo octavo mundial) y el quinto Chile (vigésimo de todo el mundo).

Esta cifra contrasta con el volumen de dinero que le ha incautado a los grupos criminales en los últimos 10 años. La Secretaría de la Defensa Nacional ha incautado $224 millones de dólares al crimen organizado. Desde 2006, el ejército ha asegurado en flagrancia decenas de millones de dólares a grupos criminales, desde que inicio la llamada guerra contra el narcotráfico y el ejército salió de sus cuarteles a combatirlo, la SEDENA ha incautado al crimen organizado apenas $524 millones de pesos y $242 millones de dólares entre diciembre de 2006 a marzo de 2017.

¿Dónde está el resto del dinero? ¿Restaurantes de lujo? ¿Hoteles? ¿Edificios nuevos? ¿Se le ha inyectado al sistema financiero y bancario? La guerra contra los cárteles de las drogas comenzó en 2006, cuando el Gobierno de Felipe Calderón, a unos días de iniciar su sexenio, anunció un operativo en Michoacán donde participarían de manera permanente las Fuerzas Armadas.

El combate del Ejército y la Marina contra el crimen organizado se extendió a todo el país y hasta la actualidad, soldados y marinos continúan con acciones de seguridad interior. Es decir, desde hace más de 10 años, la Secretaría de la Defensa Nacional, durante la campaña permanente contra los cárteles del narcotráfico, ha asegurado una cantidad, en pesos mexicanos, que significa dos veces el presupuesto para 2017 de los comedores comunitarios del país: 208 millones de pesos.

De acuerdo con la solicitud de información 61717, la Sedena “únicamente lleva a cabo aseguramiento en flagrancia delictiva, en la aplicación de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, así como en las actividades para reducir los índices de violencia en el país, poniendo lo asegurado sin demora a disposición de la autoridad ministerial”.

Respecto a los $242 millones de dólares asegurados, sólo se tiene la cantidad y no es posible compararla ni equiparla con pesos mexicanos, debido a las variaciones en el precio del dólar durante los últimos 10 años.

Tras un proceso administrativo, los recursos son transferidos de la Sedena al Ministerio Público de la Federación y éste los pone en resguardo del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes. Dicho servicio es el encargado de resguardarlos con estrictos controles fiduciarios, y descontando los gastos de operación, los decomisos monetarios tienen como fin el sector salud, justicia y educación.

Una revisión a los documentos de la Sedena, obtenidos vía transparencia, da cuenta que la mayor incautación se realizó en septiembre de 2008 en Culiacán, Sinaloa, donde aseguraron 26.2 millones de dólares.

Entre los decomisos más importantes en dólares, coincide que en noviembre de 2014 se incautaron $12.9 millones, y en julio de 2015, $11.5 millones en el municipio de Plutarco Elías Calles en Sonora.


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