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Manejo de crisis

Pacientes en Veracruz afectados por la mala administración de servicios de hemodiálisis

Xalapa, Ver., marzo de 2017.- Existen más de 400 pacientes en siete clínicas especializadas que han sufrido las consecuencias de una deficiente administración de servicios de hemodiálisis, los cuales fueron subrogados por la Secretaría de Salud del Estado de Veracruz (SESVER) a una empresa privada en enero de 2016.

Durante el último año de la administración de Javier Duarte, se contrató a una compañía que no cumplió de manera diligente con sus obligaciones en detrimento de cientos de veracruzanos que dependen del sistema público para recibir tratamientos críticos que significan no sólo una mejora notable en su calidad de vida, sino la diferencia entre la vida y la muerte. Las clínicas de hemodiálisis afectadas se encuentran ubicadas en las ciudades de Veracruz, Tierra Blanca, Córdova, Coatzacoalcos, Poza Rica y Xalapa.

De acuerdo con la investigación realizada, actualmente en el estado de Veracruz existe una problemática constante con pacientes afectados por la mala administración de servicios de hemodiálisis en el estado; los principales inconvenientes se resumen en tres áreas: instalaciones poco higiénicas en mal estado de mantenimiento; falta de exámenes de laboratorio para detectar enfermedades contagiosas y escasez de medicamentos y suministros para realizar las terapias. Todo esto genera retrasos en el servicio y provoca incertidumbre entre cientos de pacientes veracruzanos.

En una visita realizada a la clínica de hemodiálisis del Hospital Regional Luís F. Nachón en el municipio de Xalapa de Enríquez, fue evidente la consternación de los pacientes, que dependen de este tratamiento de soporte de vida. Una de las quejas más frecuentes tuvo que ver con los análisis clínicos que deben hacer los pacientes antes de someterse a la terapia para disminuir el riesgo de infección hacia otras personas.

Según Lorenzo Mota Rodríguez, agricultor que lleva un año recibiendo el tratamiento de hemodiálisis: “Necesitamos costos más accesibles para los estudios clínicos porque están muy caros, nos piden los exámenes y yo vengo lejos a Xalapa; tengo que pagar pasajes y luego los gastos de aquí también. Nos piden placas, análisis de sangre, si nos pudieran apoyar económicamente con eso sería mejor”, dijo el paciente.

Los exámenes médicos para los pacientes son fundamentales previo al tratamiento de hemodiálisis para reducir al mínimo la posibilidad de infección o contagio de enfermedades como como VIH y hepatitis.

La hemodiálisis es una de las terapias que sustituyen a la función renal y que tiene como finalidad suplir parcialmente la función de los riñones. Consiste en extraer la sangre del organismo a través de un acceso vascular y llevarla a un filtro para disminuir los niveles de sustancias tóxicas en la sangre. Por lo general, el tratamiento de hemodiálisis se debe realizar como mínimo tres veces por semana durante toda la vida de los pacientes con este padecimiento.

Esto no sucedió de manera regular en las clínicas del estado de Veracruz; en algunos casos, hubo retrasos de varias semanas en las terapias porque la compañía encargada de hacerlas no surtió a tiempo los medicamentos o los consumibles necesarios, como es el ejemplo de las inyecciones de eritropoyetina que se aplican después de la terapia.

Juan de Jesús Garrido, vendedor de artículos de barro, que cumple un año cuatro meses de asistir a la clínica, dice: “En diciembre y enero nos faltaron las inyecciones, hay ocasiones en que no las hay, se pierden, por ejemplo ahora en diciembre y enero no hubo. Sin las inyecciones, nos bajan las defensas, los glóbulos rojos, nos enfermamos más fácilmente”.

Respecto al tema de instalaciones y mantenimiento físico de las clínicas en las ciudades mencionadas, los problemas específicos más notables fueron: la falta de fumigación contra plagas; el deterioro de las sillas especiales tipo “reposet” donde los pacientes reciben la terapia y los sanitarios fuera de servicio.

“Hay problemas con los baños, nos los cierran y dicen que no funcionaban. Uno viene de lejos y necesitamos estos servicios básicos”, aseguró Mauricio Hernández Illescas, agricultor que ha estado bajo tratamiento nueve meses.

Lo más desconsolador de todo esto es que los pacientes tienen tanto temor de no recibir su atención médica, que no se quejan de las condiciones físicas del inmueble donde son atendidos. Los pacientes con insuficiencia renal, así como aquellos con cualquier otro padecimiento, merecen instalaciones dignas y un cuidado de salud de calidad, independientemente de su nivel socioeconómico o su capacidad financiera.