Cuarto de crisis

Manejo de crisis

Trump y el diablo

Joaquin Ortiz de Echavarria

24 Noviembre 2016

Hoy la palabra Trump tiene muchos significados. Miedo, intolerancia, racismo, xenofobia. La percepción de Trump hacia el mundo ha generado incertidumbre y desconcierto. De ahí que la percepción de riesgo se ha disparado y los elementos emocionales que la componen han construido la imagen de un ser diabólico; amigo de los nazis e intolerante hasta con el musical Hamilton. ¿Cuál es la realidad? ¿Dónde está el punto medio entre la demonización de Trump y la realidad del candidato electo?

Mucho se ha dicho de lo que Trump puede y no puede hacer. Sus promesas de campaña auguran cambios profundos dentro y fuera de Estados Unidos e, incluso, de formas que aún no conocemos. Sin embargo, las promesas son distintas a la realidad. Mientras tanto, veamos cuál es la agenda que le depara a Trump a partir del 20 de enero de 2017, el día en que tomará posesión, de acuerdo con Michael Hanley, miembro del comité ejecutivo del Foro Económico Mundial.

Migración: durante la campaña, Trump prometió construir un muro para evitar que los migrantes indocumentados cruzaran a Estados Unidos por la frontera mexicana, por lo que espera dedicar su primera hora en el cargo a planificar la reforma del sistema de migración de Estados Unidos. También el presidente electo propuso prohibir que los musulmanes viajaran a Estados Unidos hasta que se reforzaran los controles fronterizos. Más tarde en esa misma campaña, concretó esta promesa al sugerir que solo tendrían prohibido viajar a Estados Unidos personas de “zonas propensas al terrorismo”. Si bien es poco probable que la Constitución de su país permita la prohibición de visitantes sobre la base de su religión, sí es posible prohibir a visitantes de determinados países.

Comercio: esta área es fundamental para el compromiso de Donald Trump de “hacer grande a Estados Unidos de nuevo” o “Make America Great Again”. El Presidente Trump se compromete a romper varios acuerdos comerciales, como reformar los acuerdos comerciales de EU con el resto del mundo. La número uno de la lista es retirar a los EU del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, que aún no se ha ratificado.

Trump también insiste en que los socios del bloque comercial del Tratado de Libre Comercio acepten renegociar el acuerdo para ofrecer mejores condiciones a los trabajadores estadounidenses. De no haber un nuevo acuerdo, Trump dice que sacará a EU del TLCAN. China y sus prácticas comerciales están en la mira de Trump. Sus políticas declaradas incluyen un compromiso de “usar el poder presidencial legal para subsanar las disputas comerciales si China no detiene sus actividades ilegales, incluido el robo de secretos comerciales”. Como presidente, tendrá la autoridad para gravar con aranceles los productos de China, presionar al Congreso para que catalogue a China como manipulador de divisas y se retire de la Organización Mundial de Comercio si no está de acuerdo con sus acciones.

Cambio climático: Trump se ha comprometido a sacar a EU del Acuerdo de París para limitar los efectos del cambio climático. El acuerdo suscrito por la mayoría de los países entró en vigor solo cuatro días antes de la victoria electoral de Donald Trump. Además, Trump se ha comprometido a cancelar millones de dólares en pagos a los programas de cambio climático de la ONU y levantar las restricciones sobre la hidrofracturación. En una conferencia en Pittsburgh en septiembre, prometió devolver su antigua gloria a la industria de la minería del carbón de la región.

Lo cierto es que este tema es uno de los que más podría sufrir bajo el mandato de Trump, porque él podría usar su poder ejecutivo para que las industrias más contaminantes sean las menos perjudicadas. En el mejor de los casos, podría mantener los esfuerzos reglamentarios para proteger el medio ambiente en los tribunales.

Política exterior: El presidente Trump estará bajo presión para convencer a sus aliados de que Estados Unidos sigue comprometido con su defensa. Por ejemplo, en una entrevista con el New York Times en julio, rehusó comprometerse a la protección militar de los miembros que sean atacados por fuerzas enemigas. La alianza se basa en el principio de que un ataque contra un miembro es un ataque contra todos ellos. Así que Donald Trump ha seguido reiterando que en el ámbito de la política exterior “los intereses estadounidenses siempre estarán en primer lugar”.

Asistencia médica: durante los primeros cien días de la presidencia de Trump, probablemente se verá una eliminación sistemática del legado de Barack Obama, y la derogación de Obamacare. Esta ley tiene como objetivo ampliar el acceso a la asistencia de salud asequible a algunas de las personas más pobres de los Estados Unidos. Es la política de la que Barack Obama está más orgulloso, pero Donald Trump planea reemplazar Obamacare con Cuentas de Ahorros para la Salud: Y sí existe la posibilidad de que Obamacare termine, pero si eso sucede, al menos 20 millones de personas dejarán de tener asistencia médica; sin embargo, tomará un buen tiempo que esto suceda.

Aunque su campaña fue controversial, llena de insultos y adjetivos peyorativos hacia otros, la realidad es que en su discurso triunfal prometió ser el presidente que los estadounidenses quieren: Prometo a todos los ciudadanos que voy a ser el presidente de todos los estadounidenses, y esto es muy importante para mí. A aquellos que han optado por no apoyarme en el pasado, les pido su orientación y su ayuda para que podamos trabajar juntos y unificar nuestro gran país”.

Mientras que para la audiencia mundial, envió un mensaje de reconciliación: Quiero decirle a la comunidad mundial que, si bien siempre pondremos en primer lugar los intereses de Estados Unidos, vamos a tratar de manera justa a todo el mundo. Buscaremos terreno común y no hostilidad; asociación y no conflicto”.