Cuarto de crisis

Manejo de crisis

¿Seguridad descarrilada?

Joaquin Ortiz de Echavarria

Jueves, 6 de octubre 2016

¿Qué está pasando con las rutas ferroviarias en el país? Hoy cientos de kilómetros de rieles se han convertido en el lugar preferido del crimen organizado para robar todo tipo de mercancías y obtener ganancias que superan los cientos de millones de dólares. ¿Dónde están las autoridades federales y estatales? El clima de violencia que golpea los trenes pareciera estar a punto de descarrilarse.

En este año han crecido exponencialmente los asaltos a los trenes en Guanajuato, afectando a los municipios de la dinámica región automotriz de León, Silao, Irapuato y Salamanca. La situación es muy grave por los robos de mercancías y materias primas, así como por las afectaciones a las operaciones logísticas y las cadenas de producción en esta área donde existen al menos 221 empresas que utilizan el transporte ferroviario. A lo largo de los 294 kilómetros de vías con los que cuenta Guanajuato, se encuentran asentadas empresas como Mazda, Honda, General Motors, Toyota, Grupo Modelo, Deacero y Pemex, entre otras. Solamente en agosto, el ferrocarril registró 824 incidentes en la región. Los actos de vandalismo también impacta a las poblaciones, por la interrupción forzosa de los trenes, una hora en promedio, impidiendo la circulación de vehículos, mientras se repara y verifica que los sistemas de los convoyes funcionen correctamente.

El robo y vandalismo generan incertidumbre jurídica para las inversiones y una imagen de inseguridad altamente negativa a nivel internacional. Guanajuato es percibido ahora como un estado sin condiciones jurídicas, ni de seguridad pública para el desarrollo de negocios y atracción de capitales. Pese a las inversiones de más de $900 millones de pesos en seguridad y la contratación de más de 2,000 guardias en sus líneas, Ferromex que preside Alfredo Casar y dirige Rogelio Vélez se requiere del apoyo del gobierno en sus labores de protección y en la persecución de los delitos.

Durante este año se han realizado 420 denuncias, aproximadamente 53 están sujetas a proceso, sin embargo la delincuencia sigue asolando las vías por el clima de impunidad y la falta de capacidad del estado en garantizar la seguridad. El tramo de la vía que ha sido identificado como el más peligroso para los trenes de carga corresponde al de Apaseo el Grande-Irapuato. Las colonias más peligrosas en ese tramo son: Las Américas; Bosques de la Alameda; Santa Teresita; Cuauhtémoc; En Apaseo el Grande las comunidades de: Obrajuelos y Mariscala. De acuerdo a declaraciones de los guardias del tren, los asaltantes pertenecen a grupos muy agresivos, organizados y equipados con armas de grueso calibre de uso exclusivo del ejército. Los mismos vigilantes refieren que para dichos grupos, el asalto al tren es una forma de vida. En el último año, la violencia a lo largo de las vías del tren aumentó, en comparación con otros años, situación que reconocieron los habitantes cercanos, quienes han sido testigos de batallas campales, balaceras, operativos y detenciones, que han dejado personas lesionadas y fallecidas. Las pérdidas del ferrocarril, según los guardias, son de un aproximado a los $300 millones de pesos al mes y aunque en las góndolas a diario se transportan varios productos; los que más buscan los delincuentes son: llantas de automóviles, baterías de autos, alcohol, varilla, chatarra, polietileno, electrodomésticos, entre otros.

El presidente de la Asociación Mexicana de Ferrocarriles (AMF), Lorenzo Reyes Retana, señaló que Ferromex destina poco más del 3% de su plan de inversión a la seguridad, lo cual considera como un índice muy alto, comparado con los ferrocarriles estadounidenses en los que el presupuesto para la seguridad es de 0.003% de la inversión total. Según él se ha promovido reforzar las medidas de seguridad, prevención de delitos en contra de las vías de comunicación con la Secretaría de Gobernación, la Procuraduría General de la República y los gobiernos estatales.

El problema del robo al tren se desató desde hace una década, de ahí a la fecha se ha convertido en algo normal para los habitantes, pero no por ello menos peligroso. En Celaya es una de las actividades delictivas más peligrosas. El sector ferrocarrilero presenta un repunte por sus operaciones en la industria automotriz, principalmente de Guanajuato, al ir de 19 a 26%. Las nuevas armadoras que llegaron a México y que necesitan del ferrocarril dentro de su cadena de suministro, han sido la planta de KIA Motors en Pesquería, Nuevo León; Mazda, en Salamanca, Honda, en Celaya y Audi, en San José Chiapa, Puebla.

En menos de dos años, once personas fueron lesionadas por arma de fuego en hechos relacionados con el robo al tren, de los cuales dos niños, dos mujeres y un hombre murieron. A raíz de este tipo de hechos violentos, en mayo de este año, la Comisión de Nacional de los Derechos Humanos a través de la Subprocuraduría de los Derechos Humanos de la Zona “C”, inició una investigación de oficio mediante la queja 90/2016-C, derivado de una nota periodística en donde se indicó que varias personas fueron agredidas a balazos por custodios del tren. Leonor, una madre soltera de 26 años con cinco hijos, no sabe leer y tampoco tiene un oficio, ella opina que es difícil que se acabe el problema del robo al tren, pues decenas de familias viven de esta actividad, que para ellos es un trabajo y para otros es un ilícito. Una mujer de la comunidad comentó: “Somos muchos los que nos dedicamos a recoger lo del tren. Es de lo que vivimos, este es nuestro modo de vida y aunque los policías quieran hacer algo, somos más los que trabajamos en toda la vía y ya son varias generaciones. O sea que por más que le hagan pues no van a poder”. Agregó: “Nosotros no somos parte de la banda, y tampoco nos podemos poner en su contra, lo que hacemos es que también salimos con nuestros costales y vendemos la mercancía, antes nos daba miedo pero ahora mejor aprovechamos, esto ya es parte de la rutina de todos los días”.