Cuarto de crisis

Manejo de crisis

Violencia muy cercana

Joaquin Ortiz de Echavarria

Viernes, 23 de septiembre 2016

El cineasta León Serment asesinado a puñaladas en la Cerrada de Alconedo, colonia Merced Gómez en la delegación Álvaro Obregón. La ciudadana española María Villar murió asfixiada por sus secuestradores, luego que la familia había iniciado el pago del rescate. Sacerdotes, periodistas, médicos y abogados son presa fácil del crimen organizado; de los asesinos y de los secuestradores, mientras la suma de muertes violentas en el gobierno de Enrique Peña Nieto alcanza los 80,000 mexicanos. ¿Qué está pasando? La violencia cada vez está cerca de la sociedad civil y trasciende el ámbito de los malandros para trastocar la vida de quienes están lejos de actividades delictivas.

En el caso de Sermet, la Procuraduría General de Justicia capitalina informó que la Policía de Investigación (PDI) realizó las indagatorias correspondientes para localizar y detener a dos hombres imputados por el delito de homicidio doloso en agravio del director de cine, de 54 años de edad.

Serment fue privado de la vida tras resistirse a un asalto. Pocos día después su esposa, Adriana Rosique, se suicidó. De acuerdo con la carpeta de investigación iniciada en la agencia del Ministerio Público de la Coordinación Territorial AO-1, alrededor de las 22:20 horas, la víctima y su hijo se encontraban parados en la acera de dicha calle. Cuando fueron sorprendidos por dos hombres que los atacaron por la espalda, los tiraron al piso y les exigieron sus pertenencias.

En el caso de María Villar, el gobierno de España confirmó que su cuerpo de la, familiar de Ángel María Villar, presidente de la Federación Española de Futbol, fue encontrado en Toluca, luego de permanecer secuestrada desde el 13 de septiembre. Las autoridades españolas explicaron que la victima de 36 años fue privada de su libertad después de tomar un taxi en el centro comercial Santa Fe, en la Ciudad de México.

Después de ser interceptada, los secuestradores la llevaron a varios cajeros automáticos para realizar diferentes retiros de las tarjetas de crédito con las que contaba.

Un día después, los captores contactaron a la familia de María Villar para solicitar un pago por su rescate. La familia notificó del plagio a las autoridades, por lo que se inició una negociación. Después de que les solicitaron una cantidad, los familiares hicieron el pago, por lo que esperaban que fuera liberada.

Sin embargo, al no tener respuesta, la familia se trasladó a México para iniciar la búsqueda. El cuerpo fue encontrado en una morgue de Toluca, Estado de México. Según las investigaciones, los secuestradores privaron de la vida a la víctima y arrojaron su cuerpo en un paraje de Santiago Tianguistenco, Edomex. El cadáver fue localizado el 15 de septiembre.

“Lo más triste es que creíamos que se iba a solucionar fácilmente y no ha sido así”, ha confesado el ministro, que confiaba en que la mujer apareciera “libre y sana”. “Sus familiares han tenido que recorrer distintas instalaciones funerarias hasta que el cadáver ha aparecido en Toluca”, explicó el Ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, al medio de comunicación Onda Cero.

Hasta el momento el gobierno federal no ha emitido ninguna postura sobre el caso. Sin embargo, autoridades del gobierno del Estado de México y la Procuraduría General de la República (PGR), continúan con las investigaciones para detener a los captores.

Las líneas refieren que María Villar fue secuestrada por el grupo criminal La Familia Michoacana, organización que controla el municipio de Santiago Tianguistenco, así algunos otros municipios que se encuentran en los alrededores.

La PGR informó que trabaja en coordinación con las procuradurías General de Justicia del Estado de México y de Justicia de la Ciudad de México, para el esclarecimiento del secuestro y homicidio de la ciudadana de nacionalidad española, María Villar Galaz.

“Según consta en la indagatoria respectiva, el pasado 13 de septiembre la víctima fue vista por última vez en la zona poniente de la Ciudad de México. Al día siguiente, quienes dijeron ser sus captores establecieron comunicación con sus familiares, con la exigencia de realizar un pago económico a cambio de su liberación”, explicó la dependencia.

¿Algún día se sabrá quién asesinó a Sermet y a Villar? Seguramente no. Y aunque se supiera, el daño a dos ciudadanos normales; sus familias y el agravio social, quedará como un ejemplo más de la escalación de la violencia en un país que parece se está fracturando poco a poco.