Cuarto de crisis

Manejo de crisis

Crisis, comunicación y confusión

Joaquin Ortiz de Echavarria

13 Febrero 2020

Son cientos de voces las que en México informan y en ocasiones rayan en la ficción para hablar sobre la inseguridad que prima en el país. Sin conocimiento y en un acto de improvisación solamente les falta consultar a personajes como James Bond, el reconocido agente británico 007 o su equivalente mexicano, Alex Dínamo, como fuentes de información. Como si estuvieran en una sobremesa hacen de los miles de muertos y delitos que hay en México un asunto trivial. Hay de todo. Los expertos que si conocen el tema; “especialistas” que improvisan utilizando las redes sociales como única fuente de información y quienes en un ataque de declaracionitis se imaginan que sus opiniones aportan algo.

Cierto: la información abunda sobre el tema delictivo: en Google hay más de 50 millones de ligas sobre delincuencia; 93 millones sobre qué hacer con los delitos y 144 millones sobre muertos y México. A esto hay que sumar las cifras genéricas que resumen la violencia mexicana: más de 30,000 muertos por año situaciones delictivas; cientos de miles de extorsiones al año; más de 1,200 secuestros anualmente y miles de kilómetros carreteros que están en manos de los grupos delincuenciales. En este contexto se informa y desinforma sobre cómo regresar al camino de la paz.

La desesperación por la ausencia de una solución que de resultados contra la violencia pudiera ser el origen de la suma de las voces que pontifican sobre el delito. También pudiera tratarse de una coalición desorganizada que desde la opinión pública reclaman y claman soluciones a gobiernos que no han sabido cómo lidiar con la violencia.

Por ejemplo, la revista Letras Libres publicó en junio del año pasado las siguientes recomendaciones en manejo de crisis.


Para ciudadanos

• No amplificar la nota roja. Estemos informados y alertas, pero no caigamos en consumo excesivo de nota roja. Compartamos solo la información útil sobre hechos delictivos (calles, horarios, identificación de delincuentes, modos de operar). Evitemos al máximo compartir y amplificar rumores y videos explícitos e inhumanos que amplifican el miedo y la impotencia.

• Hagamos demandas concretas. Pedirle a Claudia Sheinbaum que renuncie no sirve de nada, y solo contribuye a que el presidente y sus voceros politicen el problema, dividiéndonos todavía más. Confiemos en nosotros y unámonos para exigir acciones concretas en lugares concretos: más policía en ciertas calles, iluminación, prevención, respuesta a casos de alto impacto, etc.

• Es momento de soltar el teclado y actuar. Quejarnos en las redes ayuda a desahogarnos, pero no resuelve nada. Puedes unirte a manifestaciones de protesta pacífica y también solicitar audiencias con las autoridades. Haz un donativo a una ONG de apoyo a víctimas del delito, de reinserción social o de rescate de jóvenes vulnerables. Acude a juntas vecinales de seguridad. Invítale algo de cenar al policía de tu cuadra. Haz algo concreto, te hará sentir menos impotencia y contribuirás a la solución. 


Para líderes de opinión y especialistas en seguridad y justicia

• Si eres opinador pro-AMLO y pro-Sheinbaum y les quieres ayudar, exígeles resultados. Ellos no escuchan mucho a sus críticos, pero tal vez sí te escuchen a ti, que los has apoyado. Tu voz podría hacer la diferencia, y todos te lo vamos a reconocer y agradecer. 

• Por favor, enfócate en la emergencia. Seguir con los discursos de hace diez años (“es por la guerra contra las drogas”, “mejor legalicemos la mariguana”, “no a la militarización”) ya no ayuda en absolutamente nada. Los temas de emergencia son, por ejemplo: cómo vamos a evitar que la policía de la Ciudad de México colapse ante el poder del narcotráfico y qué apoyo internacional necesitamos para prevenir, investigar y resolver los delitos de mayor impacto. Te vamos a agradecer en el alma que te enfoques en lo local y lo urgente. 

• Ayúdanos a defender el derecho de todos a la verdad. Algunos funcionarios de la ciudad tienden a negar que hay una crisis, relativizando las cifras con discusiones engañosas sobre los datos (p.e., denuncias vs. incidencia). Tú, especialista, académica, líder de opinión, nos tienes que ayudar a mantenerlos apegados a la realidad y a la verdad.


Para medios de comunicación

• Menos sangre, más información útil, más contexto. Necesitamos menos sangre y más información útil para cuidarnos mejor. Hagan lo más breve posible la sección policiaca de los noticieros, y tengan sensibilidad respecto a contenidos y horarios. Regionalicen la información: de nada nos sirve enterarnos en la CDMX de la nota roja de todas las ciudades y viceversa. Por favor, ya no reproduzcan las declaraciones de los funcionarios sin contrastarlas con datos y brindar contexto. Ustedes son clave para que ellos nos rindan cuentas a todos.


Para la jefa de gobierno, la procuradora y el secretario de Seguridad Pública

• Urge una estrategia de comunicación en crisis. Generen una política de comunicación profesional, sensata y sensible que reduzca la zozobra. No nieguen lo evidente, ni culpen a los medios, menos a la gente. Y por favor, no se victimicen como AMLO. Eso le sale muy bien al presidente para sus propios fines, pero a ustedes y a nosotros nos está resultando terriblemente contraproducente. 

• No abandonen a las instituciones. Obedecer los dogmas políticos del presidente (como la “austeridad”) no los puede llevar a dejar a su suerte a las instituciones que ustedes encabezan. La policía y la procuraduría enfrentan la peor amenaza en décadas. Ustedes no quieren que terminemos viviendo la tragedia de otras ciudades. Nosotros tampoco. Hay que defender esas instituciones con todo, y apoyarlas con recursos materiales y humanos.

• Dígannos qué necesitan de nosotros, los ciudadanos. Los capitalinos sabemos ser organizados y solidarios en las emergencias (AH1N1, terremotos). No se defiendan de nosotros: el enemigo es la delincuencia. Rindan cuentas, reconozcan con valor qué les falta o qué les salió mal y pídannos cosas concretas: información, denuncia, coordinación con la policía para cuidarnos mejor, presión ciudadana para que Hacienda les libere presupuesto, etc. Se sorprenderán de cómo pueden cambiar las cosas y lograr apoyo social si nos hablan con honestidad y buena fe.


Previous Next