Cuarto de crisis

Manejo de crisis

Crisis, comunicación y López

Joaquin Ortiz de Echavarria

7 Noviembre 2019

Como en una cinta de Hollywood o de una serie de narcos de Netflix, pareciera que la violencia alcanza niveles casi de ficción. Pero es la realidad. La tarde del 17 de octubre -el cualiacanazo- quedará registrada en la historia nacional como algo único, irracional y confuso. Lo mismo que los brutales asesinatos de la familia LeBarón en Sonora el 4 de noviembre dejó en claro que tanto mujeres como niños indefensos también son objetivo de los delincuentes.

Cierto: el Estado Mexicano ha dado la cara ante la violencia en el terreno de la comunicación; no como en los tiempos de Miguel de la Madrid que no se sabía nada del presidente el 19 de septiembre de 1985, el día del temoblor. Lo mismo cuando Carlos Salinas de Gortari no dio la cara inmediatamente después del levantamiento armado en Chiapas, orquestado por los zapatistas lidereados por el subcomandante Marcos, aquel lejano primero de enero de 1994.

¿Pero el camino por el que están construyendo su narrativa de comunicación es el correcto? De acuerdo con la teoría de manejo de crisis, hay que saber que un gobierno o una empresa se enfrentan:

Sorpresa; falta de información; escalación rápida de eventos; escrutinio público; pérdida de control y propensión a tomar decisiones de corto plazo. No se conoce la causa de la crisis, pero si el hecho. Tampoco se puede anticipar el final de la crisis, pero se trata de una situación donde prevalecen: las dudas; los rumores y en ocasiones la desinformación. Más allá de informar qué pasó y qué cuáles son las acciones específicas que se están tomando para resolver la crisis, es difícil avanzar más en materia de comunicación.

De ahí que el equipo de manejo de crisis debe establecer ciertos lineamientos para construir una posición sólida ante el hecho. Algunos puntos clave: definir el problema en el corto y mediano plazo; centralizar y controlar los flujos de información externos e internos; contener el problema y evaluar sacrificios de corto plazo; tener un comité de manejo de crisis organizado y dejar a un lado actividades cotidianas; no depender de una sola persona para solucionar la crisis; resistir las ganas de actuar violentamente; conocer aliados y detractores; construir una narrativa sólida y comunicar.

Por ejemplo, en el operativo fallido de Culiacán, Sinaloa, que terminó con la liberación de Ovidio Guzmán -cuyo significado en latin es quien cuida de las ovejas-, presunto narcotraficante del Cártel de Sinaloa, pudo haberse ganado pero se impuso una razón de Estado, consideró Alfonso Durazo Montaño, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, durante la relatoría de los hechos que se presentó en una de las conferencias del Presidente López Obrador.

“En la decisión de retirarnos del inmueble -fraccionamiento de Tres Ríos, donde estaba el hijo del “Chapo Guzmán”- ya controlado en el que se encontraba el presunto delincuente privó una razón que, de tan profunda, se convierte en razón de Estado: la salvaguarda de la vida e integridad física de aquellos que no figuraban entre los beligerantes. “En Culiacán habría sido fácil recurrir a un combate de exterminio sin cuartel, no respeto a las garantías individuales y al final de cuentas habríamos ganado, pero ¿a qué costo?”, cuestionó. El funcionario resaltó que esa estrategia de declarar la guerra a la delincuencia organizada, que fue aplicada desde el sexenio de Felipe Calderón, sólo trajo el fortalecimiento de estos grupos.

¿Es una declaracón correcta utilizar palabras como exterminio; no respeto a las garantías individuales y habríamos ganado? Vale la pena reflexionar si la comunicación del gobierno de López Obrador ha surtido un efecto positivo. ¿Su mensdaje fue eficaz? ¿Se definió el problema? ¿La narrativa fue consistente? ¿Hay precisión en el uso de datos y cifras? ¿Se trató de un combate de exterminio sin cuarel; no respeto de las garantías individuales? ¿De qué se trata la comunicación de Durazo?

Aunque en la batalla de las percepciones persisten dudas sobre si el Estado Mexicano tiene la capacidad de fuego para derrotar a un crimen organizado que cada se percibe más fuerte dentro y fuera de México.

Ejemplo de ello es el tuit de Donald Trump, consecuencia de la muerte de la familia LeBaron, donde aseguró: “Si México necesita o solicita ayuda para limpiar a estos monstruos, Estados Unidos está listo, dispuesto y capaz de involucrarse y hacer el trabajo de manera rápida y efectiva. El nuevo gran presidente de México ha hecho de esto un gran tema”, comentó Trump sobre la importancia que el gobierno de López Obrador ha dado al combate al narcotráfico. Agregó Trump: “¡los carteles se han vuelto tan grandes y poderosos que a veces necesitas un ejército para derrotar a un ejército!¨. Por su parte, el senador republicano de Estados Unidos Lindsey Graham, y mano derecha del presidente Donald Trump en el Senado, afirmó durante una entrevista que ante la violencia que se registra en varios puntos de México, prefiere visitar Siria.

¿Qué sigue ahora en la comunicación de crisis del gobierno de López Obrador en casos de violencia?


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