Cuarto de crisis

Manejo de crisis

La Border Patrol
¿Vale lo que cuesta?

Joaquin Ortiz de Echavarria

25 Julio 2019

En 30 años, el costo de operación de la Border Patrol en Estados Unidos se ha elevado 15 veces, de acuerdo con los datos del Departamento de Seguridad Interna. El costo de financiar elementos, tecnología y equipo para defender las fronteras estadounidenses alcanza niveles que ya quisiera un ejército regular de muchos países, lo cual llevaría a cualquier persona con sentido común a preguntarse si este dinero está gastándose eficazmente.

La pendiente es asombrosa: de costar 263 millones de dólares (mdd) al año en 1990, la Border Patrol requerirá este 2019 de 4,700 millones. Punta a punta, el incremento es constante y con muy pocos retrocesos a lo largo de las décadas, pero hay que señalar que los mayores aumentos en términos absolutos no se dieron en los años que siguieron al ataque terrorista contra las Torres Gemelas, mejor conocido como 9/11. Los aumentos más dramáticos se dieron entre 2005 y 2010, cuando pasaron de 1,520 a 2,960 mdd, y en la era de Donald Trump, cuando pasaron de 3,800 a 4,700 mdd en tan sólo tres años.

Sin duda, el gasto público sigue una lógica diferente a la del privado. En una empresa, cuando un gasto se eleva demasiado, es casi de inmediato cuestionado, medido y evaluado respecto de su rendimiento. En cambio, en el gobierno, cuando el incentivo es político, no parece haber límite para el gasto. Mientras la defensa de las fronteras se siga aplaudiendo, los políticos la seguirán alimentando de billetes.

Así, la Border Patrol cuesta hoy 4,700 mdd y su número de efectivos pasó de 4,139 en 1993 a 19,555 en 2019. ¿Les está rindiendo esta inversión a los estadounidenses? Para ello se pueden consultar tres estadísticas sobre aquello que esta fuerza está buscando con tanta fuerza detener.

El número de aprehensiones realizadas por la Patrulla Fronteriza entre 2000 y 2019 puede dar un indicio de que la política de aumento en el gasto parece haber dado resultados, pero sólo hasta 2010. De 1.8 millones de capturas en el año 2000, el número cayó 1.2 millones en 2001; el descenso fue constante hasta 2010, en que alcanzó los números de cerca de 400,000 que registra hasta hoy, con la excepción de 2019, año en el que, todo indica, se superarán los 600,000 capturados nuevamente.

Otro indicador es menos favorable al enorme gasto de la Patrulla Fronteriza. Entre 1990 y 2007 el número total de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos pasó de 3.5 millones a un pico histórico de 12.2 millones, según datos del PEW Research Center. De ahí en adelante, el total ha caído ligeramente, hasta los 10.5 millones. Es decir, los años de mayor incremento en el gasto fronterizo son también los del mayor aumento en el número total de inmigrantes sin papeles.

La disminución de los últimos años, por cierto, corre a cargo de los mexicanos, que casi en número de dos millones decidieron dejar Estados Unidos o encontraron formas de regularizarse.

Pero el número más desastroso es uno que estaría entre los principales objetivos de resguardar las fronteras: las drogas. Un vistazo a la Encuesta Nacional de Salud y Uso de Sustancias 2017 da resultados deprimentes. Un total de 49.5% de los estadounidenses de 12 o más años reportan haber probado alguna droga ilícita o abusado de una medicina legal en su vida. De ellos 11.20% respondieron haberlas consumido en los últimos 30 días, es decir, acostumbran consumirlas con frecuencia, contra 10.10% en 2015: un total de 30.5 millones de personas.

De este total, 26 millones son usuarios de mariguana, una batalla que varios gobiernos estatales ya dieron por perdida. Pero la preocupación se centra actualmente en los más de 11 millones de personas que reportaron haber abusado de un opioide (desde heroína hasta medicinas contra el dolor) en el último año. El gran riesgo es que un buen número de estos pasen al grupo de los 3.2 millones de personas que ya son adictos a este tipo de sustancias. Por último, se estima que hay unos 6.2 millones de adictos a la cocaína.

De esta forma, se puede decir que el gigantesco despliegue de la Border Patrol tampoco ha logrado detener la llegada de sustancias adictivas para la ávida población estadounidense y que los adictos siguen aumentando pese a una suma millonaria.

Ante estos datos, la lógica política sería arrojar más dinero al problema, para recibir más aplausos. La lógica económica nos dice que sucede lo contrario: Dólar por dólar, los miles de millones que cuesta la Border Patrol, cada día rinden menos beneficios a los contribuyentes estadounidenses: es decir, se vuelven cada vez más ineficientes.

Cada vez se gasta más por inmigrante detenido o por kilo de droga incautada. ¿Cuánto más puede durar esta lógica antes de que alguien se dé cuenta y cambie el rumbo?


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