Cuarto de crisis

Manejo de crisis

¿México en crisis de inversionistas?

Joaquin Ortiz de Echavarria

6 Junio 2019

Respeto al estado de derecho; certidumbre jurídica; seguridad personal, patrimonial y corporativa; infraestructura; abasto de combustibles y materias primas; buena reputación y claridad institucional, son algunas de las variables que necesitan los inversionistas nacionales e internacionales para invertir en cualquier país del mundo.

¿Qué necesita México para seguir siendo uno de los destinos más atractivos del mundo para atraer inversiones?

El país está entre los 25 destinos mundiales más atractivos para invertir en el mundo. Buena noticia. La mala noticia es que el país azteca cayó ocho posiciones, para colocarse en la 25, en el Índice de Confianza de Inversión Extranjera Directa (IED) 2019 elaborado por la consultora AT Kearney. Estados Unidos retuvo la primera posición, seguido por Alemania, Canadá, Reino Unido y Francia.

Con ello, por séptimo año consecutivo, Estados Unidos y Canadá se posicionaron dentro de los primeros cinco mercados en el índice, mientras que México cayó significativamente, pese a una mejora en su calificación, de 1.47 a 1.49, lo cual se explica por el ascenso acelerado de otros países como Corea del Sur, Bélgica, Austria, Taiwán y Finlandia (estos dos últimos se incorporaron al ranking). “México se mantiene como el único país de Latinoamérica, con Estados Unidos y Canadá entre los primeros tres lugares y Brasil saliendo del índice (en el que se evalúa a 25 economías)”, dijo Ricardo Haneine, director de AT Kearney México.

El resultado cosechado por México este año es el peor para nuestro país desde el 2011, cuando quedó fuera del ranking de 25 economías consideradas por AT Kearney como las más atractivas para recibir IED. Del 2007 a la fecha, México ha quedado fuera del listado sólo en el 2011, en tanto que su mejor posición la logró un año antes, en el 2010, al situarse en el octavo lugar, por delante de países como Canadá y el Reino Unido.

Según él, la posible ratificación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la entrada en vigor del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP, por su sigla en inglés) y la probable ratificación del nuevo Tratado de Libre Comercio de la Unión Europea con México (TLCUEM) integrarán más a México en la economía global y le facilitarán la entrada en IED. “La inversión privada tiene el potencial de ser un importante motor de crecimiento económico, diversificación económica y transformación estructural”, dice Laura Dachner, experta en comercio y competitividad en el Grupo Banco Mundial.

México ya es muy atractivo para la inversión extranjera, según Dachner, pero podría atraer más inversión, y hacia más regiones de la República, ya que algunos estados reciben más que otros. Aun así, México es considerado un destino atractivo para la inversión extranjera, con una gran riqueza en recursos naturales, un mercado de 122 millones de consumidores y una amplia plataforma comercial que incluye una gran cantidad de tratados de libre comercio y de inversión.

El país recibe aproximadamente US$29,000 millones en Inversión Extranjera Directa en promedio anualmente. Estados Unidos es el principal proveedor de inversión extranjera directa a México (57.7%), seguido de España, Japón y Francia. Los principales sectores que recibieron inversión extranjera son la manufactura, la información en medios de comunicación masivos, los servicios financieros, el comercio, la construcción y los servicios.

A pesar de sus logros en materia de atracción de inversión, México tiene dos retos importantes en este campo: el primero es mantener e incrementar su atractivo como destino de la inversión en un entorno creciente de competencia mundial por las inversiones extranjeras y fortalecer su capacidad para retener dicha inversión. El segundo, no menor, es crear las condiciones para que dicha inversión llegue en mayores números a más regiones, pues en la actualidad, 84.1% de inversión extranjera directa captada por México se concentra en 15 de los 32 estados.

¿Qué tipo de inversión se necesita a nivel estatal? El tipo de inversión que requiere cada estado depende de sus necesidades de desarrollo y de una visión clara sobre cómo la inversión puede contribuir tanto con sus estrategias de desarrollo como de competitividad. Sin embargo, el tipo de inversión que efectivamente pueda atraer cada estado dependerá de sus ventajas competitivas presentes y latentes en industrias y actividades concretas.

También depende del clima para la inversión, que incluye las condiciones para el establecimiento, operación y protección de la inversión, así como de las condiciones para el suministro de insumos, servicios y mano de obra requeridos por los inversionistas.

La inversión privada tiene el potencial de ser un importante motor de crecimiento económico, diversificación económica y transformación estructural. Puede ser fuente de nuevos y mejores empleos, capital, nuevas tecnologías y de la difusión de nuevos conocimientos, ayudando a mejorar el nivel de vida de los ciudadanos. En particular, puede contribuir con la diversificación de las exportaciones, conectar a la economía interna de una región a las cadenas globales de valor e incentivar la innovación.

A la hora de formular políticas de inversión y estrategias de atracción de inversiones, los estados deben tener en cuenta cuatro conceptos fundamentales que ofrecen un referente para la inclusión de buenas prácticas en materia de políticas de inversión y promoción:

1. La política de inversión no consiste en privilegiar la inversión extranjera sobre la inversión nacional o viceversa, sino de conectarlas a través de las cadenas globales de valor.

2. La inversión extranjera no es una transacción sino una relación. Implica una relación continúa integrada por muchos y muy distintos actores con diferentes intereses. La estrategia de política de inversión no solo deber buscar la atracción de la inversión, sino también hacer posible su establecimiento, retención y encadenamiento con el sector productivo local para así maximizar sus beneficios.

3. No todas las inversiones son iguales ni tienen los mismos efectos. Distintos tipos de inversión aportan diferentes beneficios, oportunidades y desafíos y tienen diferentes efectos sobre el desarrollo socio-económico del estado receptor, por lo que se necesitan diferentes enfoques para capturar los beneficios potenciales de cada uno de ellos y mitigar sus externalidades. Por ejemplo, la inversión en búsqueda de recursos naturales no es igual que la inversión que busca producir bienes y servicios para suplir al mercado local, o de la inversión que se establece en una localidad para producir bienes y servicios y exportarlos.

4. La promoción proactiva y estratégica es necesaria para atraer la inversión que se desea. Ante una competencia cada vez más feroz por la inversión extranjera directa, las localidades (países, estados o comunidades) necesitan contar con una visión estratégica, identificando aquellos segmentos que brindan mayores beneficios y que a la vez son de gran interés para los inversionistas, dado el nivel de competitividad real o latente. Con esa base, se construyen propuestas de valor relevantes para cada tipo de inversión que se desea atraer, y se busca a los inversionistas meta de forma proactiva, normalmente utilizando técnicas de mercadeo y venta directa y relacional. En paralelo, se brinda a los inversionistas interesados un buen nivel de servicios de información, asesoría, exploración de sitio, contacto con autoridades y proveedores relevantes, resolución de problemas, y mejoramiento constante del ecosistema, entre otros.


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