Cuarto de crisis

Manejo de crisis

Muertos aparecidos

Joaquin Ortiz de Echavarria

26 de mayo 2016

Muertos y más muertos. Muertos por aquí y muertos por allá. Ahora son 116 cuerpos encontrados en una fosa común clandestina en Tetelcingo, al norte de Cuautla, en Morelos. ¿Quiénes son estas personas? ¿Cuál fue la razón de haberlos enterrado de esa manera? ¿Quién fue responsable de esta situación? También los cadáveres tienen derechos humanos.

De acuerdo con fuentes cercanas al proceso, los cuerpos fueron enterrados en una fosa improvisada, sin orden y mezclando los cadáveres, lo que permitió que al momento de su descomposición fuera mucho más complicada su identificación.

Mucho se tiene que investigar al interior de la administración del gobernador Graco Ramírez para que se finquen las responsabilidades penales contra quien permitió esta situación. Los conocedores apuntan a Rodrigo Dorantes, ex Fiscal General de Justicia de Morelos, quien renunció hace poco más de un año y hoy detenta el cargo de delegado de la PGR en Durango. Al parecer existen violaciones importantes a la ley en materia de inhumaciones por parte de las autoridades morelenses.

Así las cosas, el actual Fiscal General de Justicia de Morelos, Javier Pérez Durón, informó que han sido exhumados dos de los 116 cadáveres hallados en las fosas clandestinas de Tetelcingo. Por su parte, el especialista en identificación humana de la Universidad Autónoma Estatal de Morelos (UAEM), Juan Valdivia Bautista, denunció que hasta el momento se ha podido determinar que el área de las fosas fue alterada y contaminada. ¿Dónde están las autoridades que tomen control del área? ¿De nuevo Ayotzinapa?

Asimismo, Pérez Durón también informó que los cuerpos hallados serán trasladados y re-inhumados en el panteón de Cuautla. Luego de 36 horas fueron sacadas las primeras muestras dentales y óseas de un primer cuerpo sin identidad, confirmó Roberto Villanueva, del Programa de Atención a Víctimas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.

Los especialistas forenses cortaron huesos para obtener muestras óseas en el lugar más apto, explicó. Asimismo, detalló que 15 minutos después fue exhumado el segundo cuerpo, al cual se realizaría el mismo procedimiento para tratar de identificarlo. El proceso de exhumación podría tardar hasta ocho días, dependiendo del clima y de las condiciones en las que se encuentren los cuerpos, mientras que la identificación de los fallecidos puede tardar de cuatro a seis meses en coordinación con la PGR, Policía Federal Científica, la CNDH, la Comisión Estatal de Derechos Humanos, las comisiones de víctimas nacional y estatal, y la UAEM.

Pérez Durón explicó que se trata de cuerpos que tienen iniciada una investigación, pues “hay carpetas de hechos de tránsito, carpetas de personas que mueren por enfermedad y carpetas de hechos violentos. Todo se investiga. Eran cuerpos no reclamados que estaban en el Servicio Médico Forense y fueron depositados en una fosa común”, es un procedimiento legal, sostuvo.

Asimismo, subrayó que esto no quiere decir que “no vamos a fincar responsabilidades en contra de servidores públicos, si es que las hay; si consideramos que faltaron a algún protocolo, si no se integraron debidamente las carpetas de investigación, vamos a fincar las responsabilidades que sean necesarias”.

El Fiscal General de Justicia de Morelos señaló que con la toma de muestras que se hizo en su momento “ya tenemos 88 perfiles genéticos referenciados que se están corriendo a nivel nacional”.

“Vamos a depositar ahora los cuerpos en el panteón Jardines del Recuerdo, en unas fosas de cemento o gaveta, para dignificar también a los cadáveres, para darle transparencia al proceso”, puntualizó.